martes, 1 de septiembre de 2020

206 Maestros de ayer

           Las recientes declaraciones televisivas de la inefable ministra de Educación me han hecho recordar que, durante siglos, el trato recibido por los maestros por parte de los poderes públicos ha sido desconsiderado.
Hoy quiero recordar y compartir, gracias a la colaboración de Dª. Cristina Carbonero, bibliotecaria del ayuntamiento de El Molar (Madrid), información sobre los maestros de la mitad del siglo XVIII.
 En concreto, en  1753 una comisión de doce vecinos, en la que por supuesto no figuraba el maestro de la villa mencionada, se reunió para contestar a las 41 preguntas formuladas en el Catastro de Ensenada para todos los pueblos y ciudades de la corona de Castilla que, en esencia, pretendía establecer una contribución común ligada a la riqueza de cada uno de los vecinos. La información suministrada era muy completa y en uno de sus apartados se trataba sobre los funcionarios municipales que, en el caso que nos ocupa, eran: un escribano, un médico, un alguacil, un cirujano, un sangrador, un boticario, 3 guardas para el ganado y un maestro de primeras letras.
Como era habitual en la época y en la zona, a los maestros se les pagaba poco, tarde y mal. De los funcionarios mencionados sólo los guardas de ganado tenían un sueldo inferior a los 60 reales mensuales percibidos por el maestro. Para que nos sirva de referencia, el sacristán recibía 133 reales al mes (más del doble que el maestro); el boticario 208 reales (más del triple) y el médico con 387 reales (seis veces más). Pero además de un sueldo escaso; en muchas ocasiones, el maestro percibía parte de su salario en especie, fundamentalmente trigo, lo que suponía tener que venderlo o panificarlo. Para que el maestro pudiera subsistir los niños solían entregarle los sábados una pequeña paga de cuatro maravedíes (0,03 pesetas). La situación económica de nuestros maestros era tan penosa que, a veces, tenían que pedir limosna.
Afortunadamente, mucho se ha avanzado en la consideración social de maestros y profesores pero, escuchando las propuestas de la ministra Celaá, que ha provocado  perplejidad e indignación en amplios sectores de la comunidad educativa convendría no olvidar nuestra procedencia. Resulta muy llamativo comparar que mientras Rubalcaba trabajó diez años en el ministerio de Educación para acceder al cargo de ministro ahora, transcurridos casi treinta años, la señora Celaá ha pasado de ostentar diversos puestos en la administración educativa vasca, al despacho más importante del ministerio situado en Alcalá 34. Es probable que el puesto, en un ministerio tan complejo como el de Educación, esté resultando una carga excesiva para su actual ocupante.

                                                Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

martes, 25 de agosto de 2020

205 El terror aleatorio

          Hace unos días vi en la televisión pública un documental sobre Lenin en el que participaban historiadores prestigiosos. Para mi sorpresa, en las redes sociales, un buen número de personas mostraban su admiración por Lenin y justificaban el baño de sangre de la época. Es probable que desconocieran que Stalin (admirador y discípulo de Lenin) impulsó el fenómeno conocido como el  “Gran Terror” (1937-38). El tirano y su brazo ejecutor Yezhov, fijaron una cuota mínima de individuos a condenar.
         Según nos cuenta R. Service la NKVD, en sucesivas oleadas, arrestó en torno a un millón y medio de personas de las que la mitad fueron eliminadas. Entre las víctimas, además de las “gentes de antes”, se ejecutó a Bujarin, al mariscal Tujachevski, que manchó con su sangre el papel de su confesión, a intelectuales, miembros del partido, de las fuerzas armadas y de la policía…
Jruschov en 1954, pidió un informe sobre los presos contrarrevolucionarios desde 1921. Las cifras, de las propias autoridades soviéticas, impresionan: 3.777.380 personas de las que 2.369.220 fueron enviadas a los campos de trabajo, 765.180 marcharon al destierro y 642.980 fueron ejecutadas. ¿Se puede admirar a alguien de este régimen?

                                             Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

martes, 18 de agosto de 2020

204 El precio de la libertad

En pleno siglo XXI algunos políticos españoles se muestran orgullosos de los logros del comunismo. Sin embargo nadie, en público, se muestra satisfecho del pasado nazi. Ambas ideologías totalitarias, en mi opinión, deben ser rechazadas.
         A la muerte de Stalin, las esperanzas de libertad pronto se vieron frustradas. La amnistía no se aplicó a muchos prisioneros de los campos de trabajo, lo que provocó irritación y huelgas. La cara siniestra del comunismo volvió a manifestarse cuando, en las cuencas carboníferas, los trenes llevaban pintadas como: “Al diablo con vuestro carbón queremos libertad”.
En 1954 los huelguistas de Kengir (campo de prisioneros), fueron aplastados por 1.700 soldados apoyados por tanques y perros. La cifra oficial de muertos fue de 47 prisioneros. La enfermera Bershadskaya vio como los tanques aplastaban a un grupo de mujeres que trataban de bloquear su avance. En el quirófano la mayoría de los asistidos, moribundos, trataban de pronunciar sus nombres y pedían se informara a sus familias. Cuando la enfermera se quitó el gorro pudo ver que el horror provocado por la carnicería, había encanecido su cabello.
 Los huelguistas de Kengir perdieron la batalla pero ganaron la guerra, porque los campos de trabajos forzados se desmantelaron a una velocidad asombrosa.


                           Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 9 de agosto de 2020

203 Todo por la patria

             Últimamente se ha propuesto suprimir de las fachadas de los cuarteles el lema que nombra esta Carta, porque lo vinculan con el franquismo. En mis paseos infantiles por Cádiz, pronto descubrí la expresión que ahora molesta. En mi inocencia, la entendí como un ofrecimiento de nuestros soldados; dispuestos a sacrificarse por el honor y la defensa de nuestro país. Compromiso que aún hoy les vincula. El texto también lo quiso retirar un ministro que justificaba a su padre porque era “falangista de los buenos”; el lema, por lo visto, era de los malos.
         En mis visitas, numerosas, al muelle, pronto asocié dicho lema con otro del destructor Churruca donde, creo recordar, se expresaba: “Si oyes decir que mi barco ha sido hundido di que he muerto” y, en efecto, Churruca murió derrotado pero con el honor intacto. Así lo entendieron sus vencedores.
         Del texto lo que realmente les molesta es la palabra patria. Casualmente, he podido encontrar que la NKVD (órgano de la seguridad del Estado soviético), en sus giras de música y danza por los campos de prisioneros, utilizaba un programa de diez actos, en el que figuraban: “La canción de la madre patria”; “La lucha por la patria” y “Todo por la patria”. Los comunistas mencionados no tenían empacho en llamar a las cosas por su nombre, incluso ante un auditorio nada entusiasmado.

                                                  Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

lunes, 27 de julio de 2020

202 Las cloacas están de moda

            Entre los políticos de Podemos, opositores desde el Gobierno, se habla constantemente de las “cloacas del Estado”. En todos los países democráticos existen y pueden ser controladas; es en los estados totalitarios, muy del agrado de esos políticos, donde no se precisa control porque el fétido olor de las cloacas impregna a todas las instituciones estatales.
         Lenin, el héroe de algunos de nuestros políticos, durante un intercambio de palabras con un socialista crítico, entre otras lindezas, le definió como solo bueno para la “cloaca de renegados”. El personaje ya se disponía a buscar lugares agradables para los apóstatas de sus ideas.
En esta misma línea Máximo Gorki, socialista comprometido próximo a Lenin, denunció el golpe bolchevique y el terror que le acompañó y criticó  su “política demencial” y la “cloaca” en que se había convertido Petrogrado. Se trasladó Sorrento (1921-1928) y cuando regresó a la Unión Soviética pasó a colaborar con el gobierno comunista.
Como se ha publicado en el “Diario”, Monedero, fundador de Podemos, fue acosado en Sanlúcar de Barrameda y, entre insultos, se le invitó a que se marchara a “su cloaca”. Al parecer, el término ha tenido éxito también entre las personas que manifiestan su rechazo al partido citado.   
Nunca me ha gustado el acoso a las personas, tanto si lo practican separatistas vascos y catalanes como seguidores de Podemos, ni ahora. No obstante: “Quien siembra vientos…”.

                                            Roque Gómez Jaén (Puerto Real)   
     



lunes, 13 de julio de 2020

201 Aviso a navegantes

             En la nueva realidad, expresión poco afortunada, derivada de la pandemia del Covid-19  conviene que estemos alerta ante exigencias de las administraciones públicas que considero excesivas. Ejemplifico con dos cuestiones:
         La primera se refiere a que en la comunidad de Murcia se ha convocado un procedimiento de selección de personal interino para el Cuerpo de Profesores de Enseñanza Secundaria (Orden de 29 de mayo de 20020) que, en su artículo 9, impone una tasa de inscripción de 38,15 €. En definitiva, además de poseer medios informáticos y acceso a la Red, en Murcia “apuntarse” a una bolsa de trabajo cuesta una buena cantidad de dinero.
         El segundo ejemplo se refiere a la Resolución, de 27 de mayo de 2020, de la Universidad de Almería que convoca concurso público para formar parte de bolsas de empleo de profesores sustitutos interinos (PSI). La inscripción correspondiente, además de las exigencias expresadas anteriormente, es de 25 €. Si algún optimista se presenta a las dos convocatorias sólo se habrá gastado 63,15 €.
         Me da la impresión que se trata de un mal uso (si el caso fuera infrecuente le llamaría abuso) y desconozco si los sindicatos y las asociaciones de profesores se han manifestado al respecto.
         En mi opinión se trata de un caso más de obtención de recursos económicos machacando al más débil. Probablemente, sería innecesario si las administraciones públicas funcionaran conforme al precepto constitucional de eficacia en la gestión.

                                       Roque Gómez Jaén (Puerto Real)


jueves, 25 de junio de 2020

200 Comunista y a mucha honra

          El actual ministro de Consumo se siente muy satisfecho de ser comunista, cree que sin el comunismo no habría democracia en España y, como economista, defiende la subida de impuestos, un plan de reindustrialización y la intervención estatal.
         Nuestro ministro cuenta 34 años y siempre ha vivido en libertad; considera, no obstante, que la democracia española es deudora del  comunismo. En mi opinión, tan válida como la suya, si el comunismo hubiese triunfado en algunas de las elecciones celebradas en nuestro país lo que no tendríamos es democracia.
El Sr. Garzón se muestra muy honrado de ser comunista, coloca banderas republicanas, que no son oficiales, en las sedes de Izquierda Unida y  reniega de la monarquía. Nadie se escandaliza porque vivimos en un país libre: ¿podría actuar de la misma forma, un discrepante del régimen soviético, en la URSS?
Comparto con el Sr. Garzón la necesidad de potenciar el sector industrial en España y reducir nuestra dependencia del turismo (sector muy frágil ante cualquier tipo de crisis). Lo que no me gustaría es que se hiciera  con criterios comunistas porque, como es sabido, el poderoso incremento de la industria pesada soviética se logró utilizando mano de obra esclava. Entre los años 1929-1953, dieciocho millones de personas pasaron por el Gulag y seis millones más  fueron enviadas al exilio donde, obligados a permanecer en el lugar de destierro, eran, de hecho, trabajadores forzados. Como bien dice Anna Applebaum: “el Gulag no surgió ya formado de la nada… reflejó el nivel general de la sociedad que le rodeaba”. Ahora que los ministros tienen a gala equivocarse porque son humanos, conviene recordar lo que la autora ya citada nos expresa: “En ciertos periodos, la vida en la Unión Soviética fue horrible, insoportable, inhumana, y la tasa de mortalidad era tan alta fuera de los campos como en su interior”. Ni que decir tiene que los “errores cometidos por los técnicos”, conllevaban que se les acusara de saboteadores y fueran trasladados al Gulag.
Además de jactarse de comunista, creo que el Sr. Garzón debería sentirse orgulloso de ser español y, al mismo tiempo, agradecer el privilegio que supone representarnos.

                                         Roque Gómez Jaén (Puerto Real)