Según
nos cuenta R. Service la NKVD, en sucesivas oleadas, arrestó en torno a un
millón y medio de personas de las que la mitad fueron eliminadas. Entre las
víctimas, además de las “gentes de antes”, se ejecutó a Bujarin, al mariscal Tujachevski,
que manchó con su sangre el papel de su confesión, a intelectuales, miembros
del partido, de las fuerzas armadas y de la policía…
Jruschov en 1954,
pidió un informe sobre los presos contrarrevolucionarios desde 1921. Las cifras,
de las propias autoridades soviéticas, impresionan: 3.777.380 personas de las
que 2.369.220 fueron enviadas a los campos de trabajo, 765.180 marcharon al
destierro y 642.980 fueron ejecutadas. ¿Se puede admirar a alguien de este
régimen?
Roque
Gómez Jaén (Puerto
Real)