jueves, 25 de junio de 2020

200 Comunista y a mucha honra

          El actual ministro de Consumo se siente muy satisfecho de ser comunista, cree que sin el comunismo no habría democracia en España y, como economista, defiende la subida de impuestos, un plan de reindustrialización y la intervención estatal.
         Nuestro ministro cuenta 34 años y siempre ha vivido en libertad; considera, no obstante, que la democracia española es deudora del  comunismo. En mi opinión, tan válida como la suya, si el comunismo hubiese triunfado en algunas de las elecciones celebradas en nuestro país lo que no tendríamos es democracia.
El Sr. Garzón se muestra muy honrado de ser comunista, coloca banderas republicanas, que no son oficiales, en las sedes de Izquierda Unida y  reniega de la monarquía. Nadie se escandaliza porque vivimos en un país libre: ¿podría actuar de la misma forma, un discrepante del régimen soviético, en la URSS?
Comparto con el Sr. Garzón la necesidad de potenciar el sector industrial en España y reducir nuestra dependencia del turismo (sector muy frágil ante cualquier tipo de crisis). Lo que no me gustaría es que se hiciera  con criterios comunistas porque, como es sabido, el poderoso incremento de la industria pesada soviética se logró utilizando mano de obra esclava. Entre los años 1929-1953, dieciocho millones de personas pasaron por el Gulag y seis millones más  fueron enviadas al exilio donde, obligados a permanecer en el lugar de destierro, eran, de hecho, trabajadores forzados. Como bien dice Anna Applebaum: “el Gulag no surgió ya formado de la nada… reflejó el nivel general de la sociedad que le rodeaba”. Ahora que los ministros tienen a gala equivocarse porque son humanos, conviene recordar lo que la autora ya citada nos expresa: “En ciertos periodos, la vida en la Unión Soviética fue horrible, insoportable, inhumana, y la tasa de mortalidad era tan alta fuera de los campos como en su interior”. Ni que decir tiene que los “errores cometidos por los técnicos”, conllevaban que se les acusara de saboteadores y fueran trasladados al Gulag.
Además de jactarse de comunista, creo que el Sr. Garzón debería sentirse orgulloso de ser español y, al mismo tiempo, agradecer el privilegio que supone representarnos.

                                         Roque Gómez Jaén (Puerto Real)