Julio
Moro Morgado fue un gaditano ilustre y polifacético. Nacido en Rota en 1861 y fallecido en Cádiz en
1933, siempre que podía manifestaba que se sentía fundamentalmente periodista.
Por ello, cuando el Diario celebraba
su primer cincuentenario en 1917 su aportación al número extraordinario
denominado: Bodas de oro (1867-1917),
se llamó precisamente: Mi primer
artículo. En él, Moro recuerda que hacía más de treinta y cinco años, en su
villa natal, contempló como la mar embravecida destruía un bergantín-goleta
griego al naufragar en los acantilados roteños. Asistió a la muerte de varios
marinos que se habían arrojado al mar y, además, pudo contemplar como un
grumete que había trepado a un palo del buque, con la esperanza de salvarse,
corrió la misma suerte.
Le
impresionó tanto el suceso que escribió una carta al Diario. Moro continúa expresando: “Al día siguiente leí con la
satisfacción que es fácil suponer, el primer
artículo que con mi firma se ha publicado en la prensa, iniciándome tal éxito en mi profesión periodística”. Moro culmina el texto manifestando su:
“gratitud al colega, que acogió con benévola complacencia las primeras letras
de este modesto periodista”.
En
lo que seguiremos llamando su primer artículo, en realidad se trataba de una
Carta al director del Diario de Cádiz, fechada el 10 de enero de 1883 y
publicada en la primera página del ejemplar del Diario del 12 del mismo mes y año. Julio Moro se mostró muy preciso
en su información: hizo constar el nombre del bergantín griego que se llamaba
“Rallamida”, que se ahogaron cuatro miembros de la tripulación incluido el
capitán, el auxilio prestado por las autoridades roteñas y la población en
general; Julio Moro aportó los nombres de los fallecidos y los de los
supervivientes. Además, hizo constar el nombre de cuatro roteños que con su
esfuerzo lograron sacar del buque encallado a unos marineros cuyo destino era
la muerte. Debo agradecer a Inmaculada Monís, asesora técnica de la Biblioteca
Provincial de Cádiz, que me facilitara el acceso al ejemplar recién mencionado
del Diario de Cádiz.
También
agradezco la información que me ha suministrado la asesora del CAS de Cádiz Lourdes
Márquez Carmona, y, por ella, sabemos que el vecino de Rota Manuel Pérez
Hernández, hombre dotado de gran fortaleza física, se lanzó al peligro sin
titubear con la única idea de socorrer a aquellos infelices. Se consideró que había
logrado salvar a seis tripulantes que, sin su auxilio, hubieran perecido.
Hace
más de cien años que Julio Moro publicó su artículo y lo que yo agradezco al
periodista, es su humanidad al tratar sobre la muerte de unos pobres marinos a
muy pocos metros de las playas roteñas.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)