Lenin,
el héroe de algunos de nuestros políticos, durante un intercambio de palabras
con un socialista crítico, entre otras lindezas, le definió como solo bueno
para la “cloaca de renegados”. El personaje ya se disponía a buscar lugares
agradables para los apóstatas de sus ideas.
En esta misma
línea Máximo Gorki, socialista comprometido próximo a Lenin, denunció el golpe
bolchevique y el terror que le acompañó y criticó su “política demencial” y la “cloaca” en que
se había convertido Petrogrado. Se trasladó Sorrento (1921-1928) y cuando
regresó a la Unión Soviética pasó a colaborar con el gobierno comunista.
Como se ha
publicado en el “Diario”, Monedero, fundador de Podemos, fue acosado en
Sanlúcar de Barrameda y, entre insultos, se le invitó a que se marchara a “su
cloaca”. Al parecer, el término ha tenido éxito también entre las personas que
manifiestan su rechazo al partido citado.
Nunca me ha
gustado el acoso a las personas, tanto si lo practican separatistas vascos y catalanes
como seguidores de Podemos, ni ahora. No obstante: “Quien siembra vientos…”.
Roque
Gómez Jaén (Puerto
Real)