martes, 23 de junio de 2020

199 Los nuevos iconoclastas

          La trágica muerte de George Floyd ha desencadenado movimientos de protesta que generan más muertes, violencia contra inocentes, incendios robos y vandalismo. Al mismo tiempo, ha surgido un movimiento que se podría nombrar como iconoclasta porque se ceba con las esculturas de personajes que califican de racistas, negreros… Han tenido la desfachatez de querer eliminar monumentos levantados en honor de Churchill o de Colón. Las esculturas urbanas, arte para el paseante, se erigieron en recuerdo de personas notables por unos ciudadanos con valores distintos a los actuales  y que, frecuentemente, sufragaron las obras.
         Teresa Rodríguez apoya que las esculturas de Colón sean desmontadas (incluso el monumento levantado en honor del navegante en Barcelona). Probablemente, también aplaudiría la demolición de la basílica del Valle de los Caídos. Políticos como la señora Rodríguez, atacan el esclavismo de siglos pasados pero jamás mencionarán a los millones de personas esclavizadas en los países comunistas.  Así lo refleja, a modo de ejemplo, Anne Applebaum, en su obra “Gulag”, cuando expresa que en 1931 el boicot occidental a los productos elaborados por esclavos soviéticos hizo que muchos de ellos se emplearan en la  construcción del canal del mar Blanco (227 km). Stalin exigió que se hiciera en 20 meses y se construyó con arena, madera y piedras para ahorrar metal y cemento. En el canal trabajaron 170.000 prisioneros y “desterrados especiales”. La autora mencionada afirma que durante la construcción murieron más de 25.000 prisioneros, se empleó el trabajo a destajo y la alimentación y la ropa se vinculaba a la productividad. La propaganda comunista, con la ayuda de Gorki y otros intelectuales, ensalzó la construcción del canal que, sorprendentemente,  sólo tiene cuatro metros de calado. El tráfico marítimo en 1999 era con frecuencia de tres o cuatro buques al día. No parece que la construcción hiciera tanta falta ni exigiera tanto sacrificio. Se ha levantado un pequeño monumento que recuerda: “A los inocentes que murieron construyendo el canal del mar Blanco, 1931-1933”.

                                                 Roque Gómez Jaén (Puerto Real)   
        


domingo, 14 de junio de 2020

198 El poder civil

           Algunos miembros del  gobierno español, se ha lanzado a una campaña alertando sobre un golpe de Estado favorecido por las derechas. Es una demostración de las  técnicas, obsoletas, de “agiprop” (agitación y propaganda). Se pretende  enmascarar los fracasos del gobierno actual.
 Estos comportamientos me hacen recordar las palabras siguientes: “Pensar en el pasado es propio de los que no saben gestionar el presente y menos aún, adivinar el futuro”.  Quiero recordar “otro pasado” con algunas palabras del discurso de Melquiades Álvarez en el Congreso (6 de mayo de 1920) en el que cita las siguientes palabras de Napoleón: “Todo es posible en este mundo; que caiga la República, que desaparezca el Directorio, que se modifique la estructura social de los pueblos; lo que no puede desaparecer es el Poder civil”. El diputado citado, las hizo suyas afirmando: “Esto es lo que tenemos que defender todos, sin lesionar los intereses del Ejército, sin mortificar al Ejército, sin herir las susceptibilidades del Ejército; pero haciendo ver al país que cuando se habla del Poder civil se habla del Poder soberano y mayestático del Estado, y que ante sus acuerdos todos los individuos, todas las instituciones, deben profundo acatamiento, porque así se sirve a la patria, se favorece el progreso y se respeta la libertad”. Mi pregunta es: ¿cuántos de los miembros del gobierno actual y de las cámaras legislativas están dispuestos a servir a la patria (española por supuesto), favorecer el progreso y respetar la libertad?
         Estas palabras estarían incompletas si no recordáramos que Melquiades Álvarez y otras personas, fueron asesinados en el asalto de los milicianos a la “Cárcel Modelo” (agosto de 1936). Era un republicano moderado que presidió el Congreso de los Diputados, abogaba por una Constitución para todos y rechazaba los totalitarismos. El cuñado de Azaña, nos ha contado la indignación del presidente de la República que le dijo: ¡Han asesinado a Melquiades!; desconsolado, Azaña le hizo ver que: “Aquella repercusión, cobarde y desmandada, de la guerra civil en la retaguardia, le hacía desesperar de la virtud en nuestra justicia”. El poder civil, encarnado por el gobierno de la Republica, no fue capaz de proteger a Melquiades Álvarez que estaba preso en una cárcel que podría calificarse de cualquier forma menos de modélica.

                                             Roque Gómez Jaén (Puerto Real)


197 Siempre ¡ea!

El libro de Luis Bello “Viaje por las escuelas de Andalucía” se compone de una serie de artículos publicados en “El Sol” entre los años 1926-29. Al margen de su valor literario, es una fuente magnífica para conocer la situación de las escuelas andaluzas en la tercera década del siglo XX, en la que nacieron mis padres y los abuelos de los que ahora transitan entre los treinta y los cuarenta años. En los tiempos convulsos que nos toca vivir, volver los ojos atrás es bueno para serenar el ánimo, comprender que España es un gran país y que nuestros ascendientes superaron la España del hambre que, avergonzados, llamaban “crisis de subsistencias”, el analfabetismo (en algunos pueblos de Jaén alcanzaba el 88,9% de la población), guerras coloniales, la dictadura de Primo de Rivera, la guerra civil, las secuelas de la segunda guerra mundial y cuarenta años de dictadura.
El excelente libro de Bello, ofrece información de primera mano sobre muchas cuestiones: me voy a centrar en el lenguaje. Nos narra el periodista que mientras se desplaza a caballo con su espolique (palabra que yo desconocía, que define a la persona que camina a pie  acompañando a otra que cabalga), persona despejada que no sabe leer y que, en diálogo largo, en lugar de decir “sí” siempre dice “¡ea! Acertadamente Bello lo considera como una forma suave de afirmación y de conformidad. También llama la atención del periodista el uso de la exclamación “¡Qué lástima!” como respuesta polivalente. Bello, a pregunta de su espolique, responde que viene de Madrid y aquel le responde con la interjección citada. Según nuestro periodista, es una fórmula dulce y mansa de pueblo sometido.
En el entorno que se mueve el periodista, la instrucción de una población sometida a la dictadura del hambre y del “hombre” pasa a un segundo plano. Más aún, ofrecer escolarización a un niño mal nutrido es un verdadero sarcasmo; “primero vivir, después filosofar” decían los antiguos romanos. Estoy seguro que los pueblos de Jaén y de toda Andalucía reflejan, aún en la situación actual, una realidad muy distinta que los profesionales del desastre obvian. Prefieren centrarse en su “memoria histórica” que tantos beneficios les proporciona.

                                                      Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 31 de mayo de 2020

196 La conversión de Pablo Iglesias

          Hace unos días el vicepresidente Iglesias Turrión fue entrevistado en A3 y me gustaría destacar algunos aspectos de la misma; tales como:
Que Iglesias llamara a la prudencia al periodista; virtud que no practicó en su despedida del Parlamento europeo en 2015 cuando afirmó: “Vuelvo a mi país para que no haya gentes como ustedes en el Gobierno”. Hoy, vicepresidente del gobierno español, se podría encontrar con ese tipo de “gentes” en cualquier negociación con la Unión Europea.
Destaco también como algo negativo que justificara errores en su labor de gobierno porque son humanos y se equivocan. Actitud que no extiende a los actos de los políticos de la oposición. También me ha sorprendido el tono de voz beatífico, y la familiaridad utilizada por Iglesias con el periodista.
Me ha llamado la atención que el vicepresidente para justificar la implantación del Ingreso Mínimo Vital (IMV) citara al Papa (que según Iglesias, cuando no le importaba emplear términos belicosos, era compañero suyo de trinchera) y al ex ministro del PP Luis de Guindos, aunque se le olvidó decir que la propuesta de éste era que el IMV tuviera carácter temporal y no estructural. Iglesias remachó, así mismo, que dicho ingreso mínimo era un factor para dinamizar el consumo (ya en 2015 se reconoció en una entrevista como marxista y neokeynesiano al mismo tiempo).
Pese a ello,  el previsible aumento del gasto público y del déficit provocará  que la Unión Europea, a continuación, exija el incremento de la presión fiscal y los recortes habituales (pensiones y sueldos de los funcionarios). Consecuencias: disminución del consumo y del ahorro familiar e, inevitablemente, el aumento del paro.
         Estas cuestiones y, otras que no menciono, permiten pensar que Pablo Iglesias está en proceso de conversión y, para ello, no ha necesitado caerse de ningún caballo ni, afortunadamente, quedarse ciego. Le ha bastado con subirse al coche oficial. Para culminar dicho proceso sería conveniente, en mi opinión, que mostrara su pleno respeto a la Constitución Española y a instituciones admirables como la Guardia Civil.

                                                    Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

martes, 26 de mayo de 2020

195 La transparencia, vacuna contra el oscurantismo

          Creo que todas las personas que aman la democracia apreciarán el valor de la transparencia en las relaciones del poder con los ciudadanos. Como todo poder tiende al absolutismo aquella nos sirve de contrapeso.     Me voy a referir a un caso de transparencia en el Puerto Real de 1919. En síntesis: el pleno municipal del 19 de septiembre del  año citado, comisionó a tres concejales para que visitaran  las escuelas de la localidad e informaran al respecto. Los ediles visitaron los centros y su informe se presentó al pleno del 26 de octubre del mismo año, donde se aprobó por unanimidad. En dicho documento los comisionados valoraron la asistencia del alumnado, el material de enseñanza, el mobiliario, la acción del profesorado y el estado de los edificios.
         La comisión concluyó que la educación impartida en la escuela de niños era deficiente por sus pocos alumnos, y el abandono por parte del ayuntamiento y de algunos maestros. Según los informantes, un pueblo obrero como Puerto Real no debería tener descuidada la instrucción pública y, por ello, propusieron al Ayuntamiento la construcción de un centro, que el profesorado llevara libros de matrícula para combatir el absentismo, que por medio del diputado a Cortes se reclamara el mobiliario preciso y que una comisión municipal visitara las escuelas dos veces al mes. Advierten además que si el informe elaborado se ignora, es preferible se clausuren las escuelas de niños. A continuación informan que el Colegio de los Hermanos Cristianos había negado la enseñanza gratuita a los niños pobres, por la carencia de medios económicos tras la eliminación de capellanías y la tardanza de la subvención municipal. Sólo se recibían 1800 pesetas de la Trasatlántica. La Comisión, acaba proponiendo al alcalde la búsqueda de subvenciones en la Sociedad Española de Construcción Naval y en el obispado; así, se financiarían las enseñanzas suprimidas. El informe se recogió en el libro de actas y, asombrosamente,  se publicó en el periódico gaditano “El Reformista” de 13 de octubre de 1919.
Cien años más tarde a los españoles se nos niega, en la pandemia que sufrimos, el nombre de los comisionados que deciden la situación sanitaria de las distintas zonas y los criterios adoptados para tomar sus decisiones.

                                                  Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

sábado, 16 de mayo de 2020

194 La libertad de prensa no es el problema

Al concejal isleño Bermejo no le gusta la libertad de prensa, prefiere la prensa del Estado porque, al parecer, los ciudadanos no tenemos capacidad para discernir entre los distintos medios de comunicación y necesitamos ser tutelados. La libertad no es el problema sino la solución y la prensa tiene la obligación de ofrecer información veraz; de no ser así, hay mecanismos de control para que se eviten abusos en la materia. El concejal nombrado entiende que la única función de la prensa es la de informar; se olvida, interesadamente o no, que la prensa tiene el derecho a opinar sobre las cuestiones que estime pertinentes.
No estaría de más que el concejal Bermejo, que ejerce en San Fernando, echara un vistazo al artículo 371 de la Constitución de 1812 que expresa: “Todos los españoles tienen la libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas, sin necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación…”. También podría acudir a la Constitución de 1978, concretamente a su artículo 20.1.a), que recoge como derecho fundamental: “Expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de comunicación”. Derecho que nuestro concejal ha ejercido en libertad.
La garantía y los límites de los derechos fundamentales, como la libertad de prensa, están contemplados en nuestra Constitución. No creo que necesitemos nuevos órganos de control.
         En países de amplia trayectoria democrática estas cuestiones se tienen muy asumidas; sirva de ejemplo el pronunciamiento de los jueces del Tribunal Supremo de los Estados Unidos en el caso de “Los papeles del Pentágono” donde dicho tribunal, acogiéndose a la Primera Enmienda a la Constitución  de los Estados Unidos (1791),  amparó la libertad de prensa contra las tesis gubernamentales. Estos asuntos para un concejal de San Fernando (ciudad tan vinculada al constitucionalismo español) deberían estar muy claros y, en vez de pedir disculpas a los periodistas, tendría que excusarse ante los ciudadanos de su localidad. Nosotros, ciudadanos libres, no debemos olvidar que la libertad es frágil y necesita nuestra protección.

                                            Roque Gómez Jaén (Puerto Real)







jueves, 7 de mayo de 2020

193 Los ancianos sobramos

Hace unos días Elisabeth Merino, concejal de Arrecife, afirmó que el coronavirus es un aviso de la naturaleza porque estamos llenando nuestro planeta de personas mayores y no de jóvenes. Ante el revuelo provocado, la señora Merino se disculpó y expresó que no pensaba dimitir.
 Al parecer, los ancianos sobramos y el coronavirus está haciendo una labor regeneradora. De ahí la predilección del Covid-19 por las residencias de mayores. De seguir así, se cuestionará la atención a las personas dependientes y acabaremos viendo desfiles donde se marchará marcando el paso de la oca.
En mi opinión, rejuvenecer nuestro país (envejecido según expresó el presidente Sánchez) se puede lograr fomentando la natalidad como se hace en otros lugares,  y no esperar a que sucesivas pandemias víricas solucionen el problema. No en vano, hay organismos internacionales que alertan del “riesgo de longevidad” y las medidas necesarias no se adoptan porque, al parecer, el voto de los ancianos es monolítico y beneficia a las opciones conservadoras. La alternativa, para algunos recién llegados a la política española, es extender el derecho al voto desde los dieciséis años (porque, presuntamente, beneficiaría a los partidos de izquierda).
Durante la crisis que aún no ha finalizado, los ancianos españoles han sido un ejemplo de solidaridad atendiendo a hijos y nietos. Actitud,  propia de los mayores de cualquier época; pongo como ejemplo a los ancianos romanos que, ante el ataque de los galos a su ciudad, prefirieron morir a ser un obstáculo para su defensa. En sus casas, con las puertas abiertas y ataviados con sus mejores vestiduras, esperaron sentados a los galos para, a continuación, ser masacrados.
En pleno siglo XXI hay galos que nos amenazan pero, centrarnos en el pasado, no es inteligente. Nos gustaría poder plantar árboles de hoja perenne para nuestros nietos.

                                         Roque Gómez Jaén (Puerto Real)