domingo, 14 de junio de 2020

198 El poder civil

           Algunos miembros del  gobierno español, se ha lanzado a una campaña alertando sobre un golpe de Estado favorecido por las derechas. Es una demostración de las  técnicas, obsoletas, de “agiprop” (agitación y propaganda). Se pretende  enmascarar los fracasos del gobierno actual.
 Estos comportamientos me hacen recordar las palabras siguientes: “Pensar en el pasado es propio de los que no saben gestionar el presente y menos aún, adivinar el futuro”.  Quiero recordar “otro pasado” con algunas palabras del discurso de Melquiades Álvarez en el Congreso (6 de mayo de 1920) en el que cita las siguientes palabras de Napoleón: “Todo es posible en este mundo; que caiga la República, que desaparezca el Directorio, que se modifique la estructura social de los pueblos; lo que no puede desaparecer es el Poder civil”. El diputado citado, las hizo suyas afirmando: “Esto es lo que tenemos que defender todos, sin lesionar los intereses del Ejército, sin mortificar al Ejército, sin herir las susceptibilidades del Ejército; pero haciendo ver al país que cuando se habla del Poder civil se habla del Poder soberano y mayestático del Estado, y que ante sus acuerdos todos los individuos, todas las instituciones, deben profundo acatamiento, porque así se sirve a la patria, se favorece el progreso y se respeta la libertad”. Mi pregunta es: ¿cuántos de los miembros del gobierno actual y de las cámaras legislativas están dispuestos a servir a la patria (española por supuesto), favorecer el progreso y respetar la libertad?
         Estas palabras estarían incompletas si no recordáramos que Melquiades Álvarez y otras personas, fueron asesinados en el asalto de los milicianos a la “Cárcel Modelo” (agosto de 1936). Era un republicano moderado que presidió el Congreso de los Diputados, abogaba por una Constitución para todos y rechazaba los totalitarismos. El cuñado de Azaña, nos ha contado la indignación del presidente de la República que le dijo: ¡Han asesinado a Melquiades!; desconsolado, Azaña le hizo ver que: “Aquella repercusión, cobarde y desmandada, de la guerra civil en la retaguardia, le hacía desesperar de la virtud en nuestra justicia”. El poder civil, encarnado por el gobierno de la Republica, no fue capaz de proteger a Melquiades Álvarez que estaba preso en una cárcel que podría calificarse de cualquier forma menos de modélica.

                                             Roque Gómez Jaén (Puerto Real)