domingo, 14 de junio de 2020

197 Siempre ¡ea!

El libro de Luis Bello “Viaje por las escuelas de Andalucía” se compone de una serie de artículos publicados en “El Sol” entre los años 1926-29. Al margen de su valor literario, es una fuente magnífica para conocer la situación de las escuelas andaluzas en la tercera década del siglo XX, en la que nacieron mis padres y los abuelos de los que ahora transitan entre los treinta y los cuarenta años. En los tiempos convulsos que nos toca vivir, volver los ojos atrás es bueno para serenar el ánimo, comprender que España es un gran país y que nuestros ascendientes superaron la España del hambre que, avergonzados, llamaban “crisis de subsistencias”, el analfabetismo (en algunos pueblos de Jaén alcanzaba el 88,9% de la población), guerras coloniales, la dictadura de Primo de Rivera, la guerra civil, las secuelas de la segunda guerra mundial y cuarenta años de dictadura.
El excelente libro de Bello, ofrece información de primera mano sobre muchas cuestiones: me voy a centrar en el lenguaje. Nos narra el periodista que mientras se desplaza a caballo con su espolique (palabra que yo desconocía, que define a la persona que camina a pie  acompañando a otra que cabalga), persona despejada que no sabe leer y que, en diálogo largo, en lugar de decir “sí” siempre dice “¡ea! Acertadamente Bello lo considera como una forma suave de afirmación y de conformidad. También llama la atención del periodista el uso de la exclamación “¡Qué lástima!” como respuesta polivalente. Bello, a pregunta de su espolique, responde que viene de Madrid y aquel le responde con la interjección citada. Según nuestro periodista, es una fórmula dulce y mansa de pueblo sometido.
En el entorno que se mueve el periodista, la instrucción de una población sometida a la dictadura del hambre y del “hombre” pasa a un segundo plano. Más aún, ofrecer escolarización a un niño mal nutrido es un verdadero sarcasmo; “primero vivir, después filosofar” decían los antiguos romanos. Estoy seguro que los pueblos de Jaén y de toda Andalucía reflejan, aún en la situación actual, una realidad muy distinta que los profesionales del desastre obvian. Prefieren centrarse en su “memoria histórica” que tantos beneficios les proporciona.

                                                      Roque Gómez Jaén (Puerto Real)