Al concejal
isleño Bermejo no le gusta la libertad de prensa, prefiere la prensa del Estado
porque, al parecer, los ciudadanos no tenemos capacidad para discernir entre
los distintos medios de comunicación y necesitamos ser tutelados. La libertad no
es el problema sino la solución y la prensa tiene la obligación de ofrecer información
veraz; de no ser así, hay mecanismos de control para que se eviten abusos en la
materia. El concejal nombrado entiende que la única función de la prensa es la
de informar; se olvida, interesadamente o no, que la prensa tiene el derecho a opinar
sobre las cuestiones que estime pertinentes.
No estaría de
más que el concejal Bermejo, que ejerce en San Fernando, echara un vistazo al
artículo 371 de la Constitución de 1812 que expresa: “Todos los españoles
tienen la libertad de escribir, imprimir y publicar sus ideas políticas, sin
necesidad de licencia, revisión o aprobación alguna anterior a la publicación…”. También podría acudir a la Constitución
de 1978, concretamente a su artículo 20.1.a), que recoge como derecho
fundamental: “Expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y
opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de comunicación”. Derecho que nuestro concejal ha
ejercido en libertad.
La garantía y
los límites de los derechos fundamentales, como la libertad de prensa, están
contemplados en nuestra Constitución. No creo que necesitemos nuevos órganos de
control.
En
países de amplia trayectoria democrática estas cuestiones se tienen muy
asumidas; sirva de ejemplo el pronunciamiento de los jueces del Tribunal
Supremo de los Estados Unidos en el caso de “Los papeles del Pentágono” donde dicho
tribunal, acogiéndose a la Primera Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos (1791), amparó la libertad de prensa contra las tesis
gubernamentales. Estos asuntos para un concejal de San Fernando (ciudad tan
vinculada al constitucionalismo español) deberían estar muy claros y, en vez de
pedir disculpas a los periodistas, tendría que excusarse ante los ciudadanos de
su localidad. Nosotros, ciudadanos libres, no debemos olvidar que la libertad es
frágil y necesita nuestra protección.
Roque
Gómez Jaén
(Puerto Real)