Se
atribuye a Ian Gibson la frase: Quien no
ha trabajado en una hemeroteca no ha vivido. Sin llegar a tanto, yo
disfruto navegando por las hemerotecas recogiendo opiniones y esperanzas de
personas, en muchos casos, olvidadas.
La
cuestión es que en el Diario fechado el
17 de enero de 1917, se nos anuncia la llegada de Ortega a Cádiz a bordo del
vapor Infanta Isabel, tras una
exitosa campaña de seis meses impartiendo filosofía en la correspondiente
facultad de Buenos Aires. Eran tiempos en los que llegar de Hispanoamérica a
España significaba, en muchas ocasiones, llegar a Cádiz de modo que, la que se
llegó a conocer como la ciudad sagrada,
era muy visitada por personas influyentes. Por ello, no debe extrañarnos el
interés de algunos gaditanos ilustres por fomentar un turismo de calidad entre
Cádiz y América.
Los
viajes en barco, tenían su atractivo y así se percibe, con todo detalle, en el Diario de fecha 3 de noviembre de 1.919
que reseña como entre el pasaje, de uno de estos buques, se encontraba el
eminente catedrático catalán Pi y Suñer y la compañía de teatro
Guerrero-Mendoza. Además, al cruzar la línea del ecuador, se celebraba el
acontecimiento con festejos, banquetes y un programa musical ejecutado, en este
caso, por el sexteto del buque.
Pero
en la mar, en cualquier momento, puede saltar la tragedia. En el mismo ejemplar
que nos narra la alegría vivida por el paso del ecuador se nos informa de que,
cuatro días más tarde, falleció el
peluquero del buque por una embolia cerebral y su cadáver fue sepultado
religiosamente en el mar.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)