viernes, 8 de marzo de 2019

133 Árboles de piedra y palmeras



En mi pueblo es posible contemplar grupos de árboles muertos, que parecen mudos testigos de la incapacidad de los gestores públicos actuales y de los anteriores; así mismo, podemos ver en la playa de “La Cachucha” como crecen palmeras, con la orgullosa anarquía de la naturaleza, entre los bloques de piedra de la  escollera.  Se adivina, el germen de un bosque de dichas palmeras.
Siempre he pensado, con la maldad que Thomas Mann atribuye en su obra La Montaña Mágica a los ancianos, que ambos casos eran ejemplos de la indolencia de nuestros administradores públicos. Sin embargo, es posible que esté en un error pues las palmeras de “La Cachucha”, con su crecimiento imparable y acelerado, habrán creado a corto plazo un hermoso palmeral con sus raíces de piedra; en el caso de los árboles muertos en los extremos del soterramiento ferroviario, sus troncos, que nadie retirará jamás, en unos cuantos miles de años podrán ser contemplados por seres intergalácticos como verdaderos árboles petrificados. De éstos, yo he podido ver algunos ejemplares hace muchos años en el pueblecito burgalés de Hacinas y, su contemplación, es un verdadero gozo.
Por lo tanto más que de ejemplos de desidia, deberíamos hablar de claros exponentes de planificación turística a medio y  muy largo plazo. No me queda más remedio que felicitar a los creadores de tanta belleza pues, indudablemente, el turismo en mi real villa crecerá asombrosamente.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)