lunes, 25 de marzo de 2019

137 Mala suerte y triunfo


Con frecuencia, apelamos a la mala suerte ante las vicisitudes de la vida y, en ocasiones, empleamos la expresión con frivolidad; en otros casos, con mucha razón. Si hablamos de un niño de ocho años al que un accidente le provocó la amputación de ambos brazos y de la pierna izquierda, nadie dudará de que se trata de un caso de auténtica mala suerte. Me refiero a lo acontecido al valenciano Ricardo Ten al que hace unos días pude oír entrevistado, por el excelente periodista radiofónico Vicente Ortega, porque Ricardo, con más de cuarenta años, ha batido un record del mundo de ciclismo paralímpico en el campeonato recién celebrado en Holanda. No es nuevo para nuestro deportista porque, con anterioridad,  ya fue un multilaureado nadador paralímpico.
         En mi opinión el triunfo deportivo de Ricardo es fruto de una mente poderosa en un cuerpo frágil y, a su indudable triunfo personal, debe añadirse el de su familia que, como narró en la entrevista a que he aludido, le instaba  a hacer las mismas cosas que los demás. Por ello, aprendió a escribir con la boca a la misma velocidad que sus compañeros de clase lo hacían manualmente.
         Finalmente, creo que la  atención a los deportistas paralímpicos es un logro de una sociedad como la española, capaz de tomar las medidas necesarias para que Ricardo Ten y muchos como él puedan disfrutar de la práctica deportiva que, hasta hace poco tiempo, les estaba vedada. Podemos añadir, que los deportistas paralímpicos, como nuestro valenciano, también pueden gozar de las mieles del triunfo.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)