Los estrategas de la
izquierda española al resaltar la figura de Azaña pretenden debilitar la
monarquía parlamentaria; fin último, de su estrategia. En mi opinión, la figura
de Azaña es compleja y contradictoria y, para conocerle, conviene leer sus diarios
y sus discursos. De su faceta como funcionario, se pueden sacar conclusiones
que nos ayuden a valorar a la persona y
al político.
Manuel
Azaña accede a la función pública, en junio de 1910 al cuerpo de letrados de la Dirección General de los
Registros y del Notariado. En 1911 el funcionario recién llegado, pide ser
becado en París y se le concede por seis meses;
finalizada su estancia, solicita una prórroga y la obtiene durante cuatro
meses más. La experiencia debió de ser
placentera porque en 1914 solicitó una pensión en el Reino Unido que le fue
denegada. En pocos años, Azaña se ganó fama de poco cumplidor en su empleo (a
modo de ejemplo, sabemos que dedicaba a estudiar alemán durante su jornada
laboral). Ahondando en la cuestión, estando de baja por dispepsia neuropática (alteración de la función digestiva de origen
nervioso) para cuyo tratamiento es
indispensable el reposo intelectual
absoluto, viaja por España con Cipriano
Rivas. Igualmente, cuando en 1919 se rechaza
su solicitud de pensión en París, se las arregla para viajar a dicha
ciudad, de nuevo con Cipriano Rivas, estando de baja en la oficina por neurastenia cerebral con sobrexcitación
nerviosa para lo que se requiere reposo intelectual absoluto y una transitoria
variación de las actividades habituales del paciente. No consta el reposo
intelectual de Azaña, cuya falta de compromiso con la función pública resulta
llamativa tratándose de una persona que, en su diario de 1911, ya consideraba
imprescindible la reconstrucción moral de España. Por lo demás, Azaña tenía la
fea costumbre de denigrar a su país
mientras disfrutaba de su licencia. Así, recién llegado a París, escribe en su
diario: Juanito… va a destruir el encanto
de no acordarme de nada. ¿No es bueno romper aunque sea temporalmente con
“aquello”? (Se refiere a España). No
parece que el futuro presidente de la II República agradeciera el esfuerzo de su
país al pensionarle en Francia.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)