domingo, 17 de febrero de 2019

132 El orgullo de la Trasatlántica


De este modo, califica el ilustre periodista gaditano Julio Moro al vapor “Manuel Arnús” en su artículo del Diario fechado el 13 de octubre de 1926. La llegada del buque a Cádiz ha coincidido con el Día de la Raza, procede de Nueva York y se ha dedicado a promocionar el turismo entre España y las naciones americanas.
Nuestro periodista al pisar la cubierta del vapor, convertido en palacio por la naviera, siente orgullo, que se incrementa, cuando recorre el buque y escucha con agrado los elogios de los pasajeros hacia el personal del mismo.
Merece la pena reproducir un párrafo del libro, excelente en mi opinión, de José María Molina Martínez titulado: Los barcos del Sur, que hace referencia a nuestro vapor: Los grandes salones estaban decorados al estilo del renacimiento español y en el gran hall de entrada destacaba una monumental  chimenea de piedra labrada y una escalera doble de hierro forjado que conducía a la zona de los camarotes…
Este buque cuando se entregó al armador el 28 de abril de 1923 también era el orgullo del astillero puertorrealeño de Matagorda; pero con los buques, sucede como con las personas: cuando, con toda ilusión, son lanzados al mar nunca se sabe cuál será su destino. En este caso, sufrió el abandono de gran parte de su tripulación en La Habana, el exilio en Méjico y la posterior venta a los Estados Unidos para, finalmente, acabar sus días sirviendo de buque blanco para la aviación norteamericana. Un triste destino para un barco que había sido creado con el noble propósito de unir pueblos mediante el turismo.
 
                                                              
                                                 Roque Gómez Jaén (Puerto Real)