jueves, 19 de marzo de 2020

186 Un gorrión naranja

          El buen tiempo y la proximidad de la primavera, permite a uno dedicarse a observar cosas curiosas como la que narro a continuación: Desde hace algún tiempo contemplo como actúa un grupo de gorriones cuando se les alimenta con pan. Si el alimento es abundante no hay conflicto e incluso se permite que, los más pequeños y osados, perturben a los mayores y les disputen el alimento; cuando hay escasez, se impone la ley del más fuerte y así se garantiza el progreso de la especie. También he observado en el comportamiento de los gorriones que practican la ley del mínimo esfuerzo: si hay mucho pan sólo comen la miga; sin embargo, cuando escasea el nutriente también aprecian la corteza; si se sienten amenazados (por pequeña que sea la amenaza) vuelan pero se quedan en las proximidades (nunca abandonan su territorio) y la bandada entera (nadie se esconde)  guarda expectante que el peligro haya pasado.
Me ha llamado la atención que, en época de abundancia, los gorriones coexisten sin problema con los mirlos pero dicho comportamiento, cambia si hay que disputarse el alimento.
En mis observaciones he visto que hay un gorrión de pecho naranja, probablemente hembra por su menor tamaño, que es la estrella del conjunto: es ágil y esbelta y, por lo general, genera entusiasmo en los demás. Diríamos que es valiente (ha vivido años en territorio hostil), y carismática (es capaz de competir con los machos). Si el color naranja se obtiene de una mezcla de rojo y amarillo, podríamos deducir que uno de los padres de la hembra sería del primer color y el otro del segundo. También podría tratarse de una mutación genética, pero lo importante, en definitiva, es que el éxito con una hembra de estas características está garantizado.

                                         Roque Gómez Jaén (Puerto Real)