sábado, 24 de agosto de 2019

158 El ferrocarril de la discordia

Ya en su momento, me he referido a la línea de ferrocarril Málaga-San Fernando que fue considerada, desde el primer día, como una línea estratégica. A comienzos del año 1913 el Diario informaba que los trabajos de dicha línea habían comenzado. Pero hete aquí que en mayo del mismo año, según se recoge en el mismo medio de comunicación,  surge la polémica porque, al parecer, el trazado de la línea ha sido modificado y, en consecuencia, pasará por Casas Viejas y no por Alcalá de los Gazules. Ésta última localidad se siente agraviada y burlada en sus derechos adquiridos y esgrime  diversos informes favorables al respecto. El conde de los Andes, representante en Cortes, tuvo que calmar con palabras y con obras la agitación del pueblo: ofreció explicaciones y manifestó solemnemente que sólo Alcalá alcanzaría lo solicitado. Llegó a afirmar que las presiones de todo tipo, no pueden prosperar cuando van contra la razón y la Ley.
El replanteo de 15 kilómetros de la línea contradice lo expresado telegráficamente por el ministro de Fomento: Se cumplirá el pliego de condiciones y el ferrocarril pasará por Alcalá. En esta tesitura, el conde se compromete en acudir a Madrid en unos días para clarificar la situación y, tras almorzar con las “fuerzas vivas” de la localidad, todos acudieron a la dehesa “La Palmosa” donde, según el trazado original, iría la estación prevista.
La cuestión no acaba aquí de modo que, en el  Diario de Cádiz de fecha 17 de diciembre de 1914, el diputado Eduardo Ortega y Gasset ruega la comparecencia del ministro del ramo porque las obras se han paralizado (entonces no se empleaba el término reprogramar). Jamás se reanudaron y, de un plumazo, 3.000 obreros se habían quedado sin trabajo.
El discutir si son  galgos o podencos, trae estas consecuencias: la línea, pese a su carácter estratégico, nunca se terminó; la promesa del ministro quedó incumplida y Casas Viejas y Alcalá tienen pendiente ver circular un tren por sus tierras. El aldeanismo patológico sigue vivo y, lamentablemente, el agravio se ha transformado en un factor a considerar en los procesos de  planificación económica.

                                                        
                                                   Roque Gómez Jaén (Puerto Real)