De
esta manera tan sugestiva, el “Diario” de fecha 15 de julio de 1911 publicó un
texto recibido de Buenos Aires. La idea básica es que Cádiz desaprovecha la
oportunidad de atraer un turismo de alto poder económico que, a bordo de buques
extranjeros, pasa por las cercanías de nuestra ciudad.
El
autor hace un estudio detallado de las características de los turistas a
disputar, el número de pasajeros generados por Buenos Aires, Montevideo y Río
de Janeiro; las líneas marítimas españolas y extranjeras, el número de
paquebotes y el destino de los mismos.
El
cronista considera que un tercio de los 60.000 turistas que hacen el viaje de
ida y vuelta de Buenos Aires a Europa podrían ser atraídos por Cádiz. ¿Cómo?: Reclamando
un tren de 1ª clase más lujoso y cómodo, que siguiera (procedente de Cádiz) por
Sevilla-Córdoba-Madrid-Burgos-San Sebastián e Irún; para evitar los trasbordos,
se utilizaría un coche dormitorio para Zaragoza y Barcelona y, además, se
requiere un verdadero tren expreso de 80 Km/h porque los turistas demandan velocidad
aunque no la necesiten.
Advierte
el autor que, inaugurado en dos años el túnel de Canfranc, (realmente en túnel
se inauguró 17 años más tarde) el viaje Cádiz-Madrid-París, se acortaría en
gran medida. Debería ser el eje de comunicaciones de la Península. Resuelto
esto, una compañía española explotaría la línea y, si fuera preciso, se solicitaría
una subvención.
Como
última reflexión, el autor entiende que, dado el progreso de Sudamérica, los
miles de turistas que visiten Cádiz dejarán una buena cantidad de dinero en la
ciudad; ésta debe reclamar el tren y tres salidas de vapores españoles de lujo
con destino a Sudamérica.
Criticar estas
propuestas cien años más tarde, me parece una impiedad pero hay un punto que, en
pleno siglo XXI, reivindico ante el problema planteado en España por el
separatismo catalán: se trata del eje ferroviario que partiendo de Algeciras y
Cádiz enlace, vía Madrid, con Canfranc. Dicha línea tiene carácter estratégico
y, por ello, debe ejecutarse con independencia del criterio económico. Con toda
probabilidad, este eje ferroviario no será desarrollado y, una vez más,
mediante el denominado corredor mediterráneo, se favorecerá a regiones
claramente separatistas y a otras que aspiran a serlo. ¿Es preciso señalarlas?
Roque
Gómez Jaén (Cádiz)