Nuestro médico, que tenía proyectado dar una conferencia en
Cádiz sobre la radioscopia sin peligro para el operador, cree que dicho acto podría
abrirse a cualquier persona interesada y realizar experiencias prácticas e,
incluso, radiografiar a quienes lo deseen. Propone cobrar la entrada a la
conferencia dejando el precio a la buena voluntad de los asistentes; así, se
ayudará a los niños del Hospicio. Solicita la colaboración del “Diario” y de
cualquier otra persona que quiera participar con actividades variadas; el
objetivo, siempre será el mismo.
Ante
la fría acogida de sus paisanos, nuestro personaje vuelve a dirigirse a
Federico Joly manifestándole su decepción. Ahora, manteniendo su objetivo, modifica
su propuesta: su conferencia, dirigida a médicos y estudiantes de Medicina de
Cádiz, mantiene la fecha y será pública y gratuita. Además, para obtener los fondos precisos, encabeza una
suscripción con la cantidad de 100 pts. Pide al “Diario” que la patrocine y
publique las cantidades recaudadas hasta el día de la conferencia. En dicho
acto, los asistentes podrán aportar sus donativos. Así mismo, ruega a Federico
Joly que abra la suscripción desde el día en que reciba su carta.
En
una nota, el “Diario” da publicidad a su petición y se ofrece a recoger las
cantidades que les sean entregadas para unirlas a la que generosamente aporta. En
mi opinión, el fracaso de la primera intentona podría deberse a que la
comunidad médica de entonces y, probablemente de ahora, no se entusiasmaría con
el hecho de que una conferencia de carácter científico se mezclara con
actividades lúdicas. Ante la tenacidad y buena voluntad mostrada por nuestro
médico, me gustaría saber que tuvo éxito en su empeño.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)