martes, 26 de marzo de 2019

138 Ortega y Gasset en Cádiz


Se atribuye a Ian Gibson la frase: Quien no ha trabajado en una hemeroteca no ha vivido. Sin llegar a tanto, yo disfruto navegando por las hemerotecas recogiendo opiniones y esperanzas de personas, en muchos casos, olvidadas.
La cuestión es que en el Diario fechado el 17 de enero de 1917, se nos anuncia la llegada de Ortega a Cádiz a bordo del vapor Infanta Isabel, tras una exitosa campaña de seis meses impartiendo filosofía en la correspondiente facultad de Buenos Aires. Eran tiempos en los que llegar de Hispanoamérica a España significaba, en muchas ocasiones, llegar a Cádiz de modo que, la que se llegó a conocer como la ciudad sagrada, era muy visitada por personas influyentes. Por ello, no debe extrañarnos el interés de algunos gaditanos ilustres por fomentar un turismo de calidad entre Cádiz y América.
Los viajes en barco, tenían su atractivo y así se percibe, con todo detalle, en el Diario de fecha 3 de noviembre de 1.919 que reseña como entre el pasaje, de uno de estos buques, se encontraba el eminente catedrático catalán Pi y Suñer y la compañía de teatro Guerrero-Mendoza. Además, al cruzar la línea del ecuador, se celebraba el acontecimiento con festejos, banquetes y un programa musical ejecutado, en este caso, por el sexteto del buque.
Pero en la mar, en cualquier momento, puede saltar la tragedia. En el mismo ejemplar que nos narra la alegría vivida por el paso del ecuador se nos informa de que, cuatro días más tarde,  falleció el peluquero del buque por una embolia cerebral y su cadáver fue sepultado religiosamente en el mar.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

lunes, 25 de marzo de 2019

137 Mala suerte y triunfo


Con frecuencia, apelamos a la mala suerte ante las vicisitudes de la vida y, en ocasiones, empleamos la expresión con frivolidad; en otros casos, con mucha razón. Si hablamos de un niño de ocho años al que un accidente le provocó la amputación de ambos brazos y de la pierna izquierda, nadie dudará de que se trata de un caso de auténtica mala suerte. Me refiero a lo acontecido al valenciano Ricardo Ten al que hace unos días pude oír entrevistado, por el excelente periodista radiofónico Vicente Ortega, porque Ricardo, con más de cuarenta años, ha batido un record del mundo de ciclismo paralímpico en el campeonato recién celebrado en Holanda. No es nuevo para nuestro deportista porque, con anterioridad,  ya fue un multilaureado nadador paralímpico.
         En mi opinión el triunfo deportivo de Ricardo es fruto de una mente poderosa en un cuerpo frágil y, a su indudable triunfo personal, debe añadirse el de su familia que, como narró en la entrevista a que he aludido, le instaba  a hacer las mismas cosas que los demás. Por ello, aprendió a escribir con la boca a la misma velocidad que sus compañeros de clase lo hacían manualmente.
         Finalmente, creo que la  atención a los deportistas paralímpicos es un logro de una sociedad como la española, capaz de tomar las medidas necesarias para que Ricardo Ten y muchos como él puedan disfrutar de la práctica deportiva que, hasta hace poco tiempo, les estaba vedada. Podemos añadir, que los deportistas paralímpicos, como nuestro valenciano, también pueden gozar de las mieles del triunfo.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

sábado, 16 de marzo de 2019

136 El funcionario Azaña


Los estrategas de la izquierda española al resaltar la figura de Azaña pretenden debilitar la monarquía parlamentaria; fin último, de su estrategia. En mi opinión, la figura de Azaña es compleja y contradictoria y, para conocerle, conviene leer sus diarios y sus discursos. De su faceta como funcionario, se pueden sacar conclusiones que nos ayuden a valorar  a la persona y al político.
Manuel Azaña accede a la función pública, en  junio de 1910 al cuerpo de  letrados de la Dirección General de los Registros y del Notariado. En 1911 el funcionario recién llegado, pide ser becado en París y se le concede por seis meses;  finalizada su estancia, solicita una prórroga y la obtiene durante cuatro meses más.  La experiencia debió de ser placentera porque en 1914 solicitó una pensión en el Reino Unido que le fue denegada. En pocos años, Azaña se ganó fama de poco cumplidor en su empleo (a modo de ejemplo, sabemos que dedicaba a estudiar alemán durante su jornada laboral). Ahondando en la cuestión, estando de baja por dispepsia neuropática (alteración de la función digestiva de origen nervioso) para cuyo tratamiento es indispensable el reposo intelectual absoluto, viaja por  España con Cipriano Rivas. Igualmente, cuando en 1919 se rechaza  su solicitud de pensión en París, se las arregla para viajar a dicha ciudad, de nuevo con Cipriano Rivas, estando de baja en la oficina por neurastenia cerebral con sobrexcitación nerviosa para lo que se requiere reposo intelectual absoluto y una transitoria variación de las actividades habituales del paciente. No consta el reposo intelectual de Azaña, cuya falta de compromiso con la función pública resulta llamativa tratándose de una persona que, en su diario de 1911, ya consideraba imprescindible la reconstrucción moral de España. Por lo demás, Azaña tenía la fea costumbre de denigrar  a su país mientras disfrutaba de su licencia. Así, recién llegado a París, escribe en su diario: Juanito… va a destruir el encanto de no acordarme de nada. ¿No es bueno romper aunque sea temporalmente con “aquello”? (Se refiere a España). No parece que el futuro presidente de la II República agradeciera el esfuerzo de su país al pensionarle en Francia.

                                                             
                                                     Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

135 Un camino bajo las aguas del río Hudson


De esta forma tan llamativa, Waldo G. Bowman publicaba, en la edición del Diario de fecha 11 de noviembre de 1933, un artículo que he leído con interés. El autor afirma que el automóvil ha dejado de ser un objeto de placer para transformarse en una necesidad y, pasar de Manhattan a Nueva Jersey, se ha transformado en un problema. Para  subsanarlo, se construyeron puentes y túneles. El que nos comenta resultó ser más barato que un puente dada su longitud (la distancia entre las orillas supera los dos kilómetros y medio) y es el primero que ha soslayado el gran problema de los túneles: la necesidad de airearlos adecuadamente. La tecnología de la época era capaz de construir túneles (en este caso era uno en cada sentido de la marcha) formados por anillos de hierro fundido y cubiertos de hormigón hidráulico con un espesor de más de 30 cm. La ventilación adecuada, se obtenía mediante la entrada de aire fresco a la altura de las ruedas de los coches mediante registros frecuentes. Los gases de escape, de la misma forma, eran extraídos a través del falso techo de los túneles. La magnitud de la obra se comprende al comparar el túnel bajo el Támesis, que soportaba el paso de un millón de vehículos al año, y el que tratamos que podía asumir un tráfico cinco veces mayor. La cantidad de aire fresco que se podía inyectar, por medio de ventiladores, en los túneles era de 9.152 m3/minuto. El túnel, finalizado en 1927 y que aún funciona, lleva el nombre de Holland en homenaje al ingeniero que lo proyectó.
         Este artículo me llamó mucho la atención porque en las Navidades de 1973 me encontraba en Nueva York y pasé en autobús por debajo del Hudson. Hacerlo no me entusiasmaba pero ahora, pasados los años, me encantaría volver a circular por el túnel neoyorquino que he mencionado.


                                                                         Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

viernes, 8 de marzo de 2019

134 Separatismo y lenguaje


Hace unos días pude leer la excelente columna de Enrique Montiel titulada: Pregúnteme. Se sorprende, mi admirado Enrique, de que cuando se habla de Cataluña y de España pareciera que se trata de dos realidades diferentes. Yo no me sorprendo de nada que venga de los separatistas y, en mi opinión, el primer éxito del separatismo es que no se les nombre de esa manera. Decir separatismo significa que dejamos algo de lo que hemos formado parte; en este caso, durante siglos. Los separatistas no admiten que son parte de España sino que, por el contrario, Cataluña y el País Vasco han sido siempre tierras ocupadas y violentadas por los españoles. Que les llamen separatistas les molesta y prefieren se les denomine nacionalistas, soberanistas o, mejor aún, “indepes” que parece algo guay, moderno e inofensivo.
Cada vez que un español que ame su patria les llama de cualquier forma que no sea separatistas, está contribuyendo, sin saberlo, al éxito de sus postulados. De la misma forma, cada vez que una medida del gobierno español, sea del color que sea, les molesta, es indudable que dicha medida es acertada.
         No hace mucho tiempo un separatista renombrado, no le voy a hacer propaganda, de aspecto beatífico, ha declarado su amor a España. Ya he dicho que no me sorprende nada en relación a los separatistas y sus colaboradores (numerosos dentro y fuera de España), pero cuando  escucho esa declaración de amor, siempre pienso en el criminal que justifica haber matado a su mujer porque la quería mucho.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)


133 Árboles de piedra y palmeras



En mi pueblo es posible contemplar grupos de árboles muertos, que parecen mudos testigos de la incapacidad de los gestores públicos actuales y de los anteriores; así mismo, podemos ver en la playa de “La Cachucha” como crecen palmeras, con la orgullosa anarquía de la naturaleza, entre los bloques de piedra de la  escollera.  Se adivina, el germen de un bosque de dichas palmeras.
Siempre he pensado, con la maldad que Thomas Mann atribuye en su obra La Montaña Mágica a los ancianos, que ambos casos eran ejemplos de la indolencia de nuestros administradores públicos. Sin embargo, es posible que esté en un error pues las palmeras de “La Cachucha”, con su crecimiento imparable y acelerado, habrán creado a corto plazo un hermoso palmeral con sus raíces de piedra; en el caso de los árboles muertos en los extremos del soterramiento ferroviario, sus troncos, que nadie retirará jamás, en unos cuantos miles de años podrán ser contemplados por seres intergalácticos como verdaderos árboles petrificados. De éstos, yo he podido ver algunos ejemplares hace muchos años en el pueblecito burgalés de Hacinas y, su contemplación, es un verdadero gozo.
Por lo tanto más que de ejemplos de desidia, deberíamos hablar de claros exponentes de planificación turística a medio y  muy largo plazo. No me queda más remedio que felicitar a los creadores de tanta belleza pues, indudablemente, el turismo en mi real villa crecerá asombrosamente.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)