viernes, 31 de enero de 2020

180 Catalina la Grande

Durante mis paseos por la calle De la Plaza de mi pueblo, he observado que se ha cubierto la fachada de un edificio muy deteriorado  con un enorme telón (calculo que tiene más de 40 m2), en el que un grupo colorido de hombres y mujeres se ha parado para leer: “Puerto Real mejorando día a día”.
         Al contemplarlo me he acordado de la zarina Catalina la Grande porque, según es leyenda, Potemkim, uno de sus mariscales, construía decorados que mejoraban las aldeas cuando la soberana las observaba a distancia. Era una manera de camuflar la miseria; ahora, simplemente, se oculta la realidad. Podríamos decir que la piscología de Potemkim casi tres siglos más tarde, sigue teniendo adeptos.
Potemkim engañaba a la zarina y ésta a los ilustrados europeos porque, su verdadero pensamiento, se lo expresó al gobernador de Moscú: “Si fundo escuelas no es por nosotros, sino por Europa, donde tenemos que conservar nuestra posición entre la opinión pública. El día que nuestros campesinos deseen ilustrarse, tanto usted como yo  perderemos nuestros puestos”.
Yo deseo que las autoridades de Puerto Real no se parezcan ni a  Catalina la Grande ni a Potemkin y, sobre todo, que el autobombo no se financie con recursos públicos.

                                             Roque Gómez Jaén (Puerto Real)