Espero que en el
acta de la sesión se recoja, fielmente, lo expresado por la alcaldesa y los
concejales que le reprocharon su conducta. Será un testimonio de la degradación
institucional que sufrimos disfrazada de libertad de expresión; es posible que
no quede constancia documental en el Ayuntamiento, pero sí la habrá en las
hemerotecas hasta el final de los tiempos.
El origen de la
trifulca, es el bando de 1 de agosto de 2019 en el que se recoge que el
depósito de basura orgánica debe efectuarse en un determinado tramo horario.
Precepto que la alcaldesa admite haber incumplido y que, por lo tanto, asumirá
la sanción que le corresponda.
Conviene saber
que la actual corporación puertorrealeña puso en marcha un plan de limpieza de
la localidad, forzada por el nivel de suciedad alcanzado en los espacios
públicos. El plan de choque a que me refiero, no se podrá mantener durante
mucho tiempo dado el coste del mismo; de ahí, la publicación de la norma citada.
Los ciudadanos
de Puerto Real deberíamos concienciarnos de que no se trata de limpiar más sino
de ensuciar menos. En mi opinión, la conducta de la alcaldesa es una falta de
respeto a una norma que ella está obligada a cumplir y hacer cumplir y, por lo
tanto, merece el reproche público. En la ordenanza a que me refiero, se advierte
que los infractores serán sancionados pero no fija el importe por la conducta
punible; parecería que los bandos municipales nacen para que se incumplan. No sería mala idea que
se informara a los vecinos del número de personas sancionadas por contravenir
las ordenanzas municipales ya referidas.
Pese a lo que
algunos creen en mi pueblo, la suciedad de las calles no genera empleo; es
exactamente, lo contrario.
Roque
Gómez Jaén
(Puerto Real)