martes, 14 de enero de 2020

177 Patriotismo social

                Cuando la nación española se desgarra, algunos se distraen buscando expresiones con las que entretener al personal y adormecer conciencias. Ahora, han descubierto el “patriotismo social” porque no se han atrevido a nombrarlo patriotismo socialdemócrata, comunista, separatista o de Teruel existe.
         Todos sabemos que el patriotismo no necesita adjetivos. Se trata de un sentimiento de amor a España (no es posible amar una estructura administrativa como el Estado) y de aceptación de su historia; no se impone  ni se vincula a ideología o clase social porque es incondicional y, por supuesto, no se exige a nadie. El patriotismo no se muestra hablando sino haciendo.
         Que no se necesita añadir nada lo tenían muy claro los gaditanos de 1922 que, mostraron su patriotismo, al embarcarse en la noble tarea de comprar impermeables para los soldados españoles que luchaban y morían en Marruecos. La campaña, se inició el “Día de la Raza” (sinónimo de nación nada que ver con la antropología), en el ámbito escolar y se completó con éxito: se enviaron 400 impermeables para mejorar el equipamiento de nuestros soldados.
         Todo lo expresado se recoge muy bien en el “Diario” de fecha 11 de enero de 1922, y lo firma el inspector de educación Filemón Blázquez. Narra como los maestros de Facinas consiguieron involucrar a toda la aldea: comerciantes, autoridades y propietarios contribuyeron y los niños y niñas (así se decía en la época sin que nadie lo impusiera), colaboraron representando obritas de teatro.
         Muchas localidades de Cádiz participaron en la tarea y, la recaudación de 3.349,36 pts., sirvió para cumplir el objetivo previsto. Los niños de Facinas (pueblo minúsculo) recaudaron 145 pesetas, cantidad considerable si  consideramos que el salario de sus padres  era de tres pesetas diarias. Las palabras de Filemón Blázquez, recogidas en un papel amarillento me han emocionado, algo que nunca lograrán los que falsean conceptos con fines inconfesables.
         Para desgracia de nuestro país, algunos españoles sólo reconocen el amor a su patria cuando en el exilio comprenden que sólo volverán en un ataúd de plomo. Mucho lo lamento, pero mucho más lamentaría que el exilio fuera en Barcelona.

                                          Roque Gómez Jaén (Puerto Real)