lunes, 29 de julio de 2019

154 Un gaditano generoso


              Con fecha 10 de enero de 1918, el médico gaditano José M. de Puelles se dirige al director del Diario  Federico Joly muy preocupado porque,  a través de su periódico y de El Liberal de Sevilla, ha conocido el estado de miseria: escasez de ropa y calzado, en el que se encontraban los niños del Hospicio de Cádiz provocado por la lucha entre mauristas y conservadores.
         Nuestro médico, tenía proyectado dar una conferencia en Cádiz sobre la radioscopia sin peligro para el operador (adquirir ese conocimiento le había costado diez meses de cama por  las atroces quemaduras de los rayos X) y cree que la conferencia podría darse en un lugar amplio y abierto a cualquier persona interesada; para hacerlo más entretenido, realizará experiencias prácticas ante el público e incluso se propone radiografiar a quienes lo deseen. Para ello, utilizará sus propios aparatos.
Su propuesta consiste en cobrar la entrada a la conferencia, sin precio fijo y dejándolo a la buena voluntad de los espectadores, para proveer a los niños del Hospicio de calzado y ropa. Solicita la colaboración del Diario y de cualquier otra persona que quiera colaborar personalmente: cantando, tocando el piano o con cualquier otra actividad siempre que la intención coincida con la ya señalada.
En su escrito, el autor expresa que tiene como móvil remediar injusticias sociales y tener presente su naturaleza gaditana porque, nada que afecte a su tierra, le resulta indiferente. Un siglo más tarde, nos parece muy acertado el título utilizado por el “Diario”: Proyecto de un gaditano. ¿Tendría éxito en su propuesta nuestro generoso médico?

                                           Roque Gómez Jaén (Puerto Real)
        

domingo, 21 de julio de 2019

153 La hormiga de Chernóbil


No hace mucho he visto la miniserie “Chernóbil” que, a pesar de no ser un documental propiamente dicho, nos acerca a unos de los fenómenos más trágicos del pasado siglo y, probablemente, el de consecuencias más duraderas e imprevisibles para la humanidad. La energía atómica, limpia, eficiente y pacífica acabó generando el ataque  más brutal que el hombre y su entorno han sufrido en la historia. Mucho hemos hablado de la globalización económica pero muy poco en términos de contaminación.
Después de la serie televisiva he leído el libro de Svetlana Alexiévich “Voces de Chernóbil”, donde la premio Nobel citada ha creado, recogiendo los testimonios de los afectados por la radiación, una obra extraordinaria. En su lectura, se comprueba como los guionistas de la serie recién nombrada se han nutrido de la obra de la escritora  bielorrusa.
Hay algunas ideas que me gustaría destacar del libro y de la serie: el heroísmo de muchas personas que sabían con exactitud que morirían pronto y actuaron movidos por el amor a su patria y el sentido del deber; el oscurantismo de las autoridades que engañaron a la población y aún ocultan datos sobre la catástrofe; la falta de preparación de la población y del Estado para responder a la nube radiactiva y, sobre todo, el apego a la tierra de unos campesinos incapaces de comprender que eran atacados por un enemigo invisible, silencioso, incoloro, inodoro y cruel.
Destaco, igualmente, el amor por la naturaleza de las personas afectadas por la catástrofe: los árboles, las aves e incluso los insectos pasaron a ser contemplados en una nueva dimensión.  Lo recordé cuando leía el libro referido y una hormiga diminuta cruzó las páginas que tenía abiertas. La cogí y la deposité suavemente en el suelo pensando que ella ya tenía su propio holocausto; se trataba de la típica hormiga de nuestra tierra que, atacada por la hormiga argentina, está siendo desplazada de su ecosistema natural.
        
                                            Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

viernes, 12 de julio de 2019

152 El ferrocarril de la Sierra


Para la provincia de Cádiz en el primer tercio del siglo XX, era de vital importancia una línea de ferrocarril que uniera Jerez con los municipios serranos de Arcos, Villamartín y Setenil. Así, en el Diario de fecha 23 de septiembre de 1923, se recogen las gestiones al respecto del alcalde de Arcos, en sintonía con las de Jerez, que culminarían con el saludo de una comisión de arcenses en una próxima visita a Jerez de Primo de Rivera (presidente en esas fechas del Directorio militar).
Esta línea, a diferencia de otras, contaba con una sociedad propietaria del proyecto que, con anterioridad, ya se había dirigido al Directorio. Como era habitual en la época, una gran cantidad de instituciones y entidades locales se habían dirigido telegráficamente a las autoridades para que concedieran la línea férrea ya nombrada.
Pero, como en otras muchas ocasiones, la realidad se impone a los buenos deseos. La ingeniería civil hizo su trabajo y, al parecer, el ferrocarril llegó a funcionar hasta Arcos. No obstante, el fracaso de las inversiones efectuadas es palpable; basta con ver como la Peña de Arcos, en las proximidades del río Guadalete, está horadada y sus túneles sellados. Me han comentado que en dichos túneles se había tratado de cultivar champiñones.
Entristece el destino de una obra que, en ese momento histórico, podría haber vertebrado la provincia de Cádiz y facilitado el contacto con una parte de la sierra malagueña. Pero reflexionando sobre la alternativa económica: ¿a qué precio nos saldría el kilo de champiñones si consideramos el dinero gastado en una obra mal calculada y no finalizada?
                                            
                                           Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

martes, 9 de julio de 2019

151 Una generación olvidada

          Hoy quiero recordar a los españoles que nacieron en el entorno de los años veinte del siglo pasado. Es una generación amortizada, sólo quedan los pocos que pasen de los cien años. Se les recuerda poco porque, al parecer, se trata de una generación “poco interesante”.
         Cuando estos españoles nacieron, acababa de finalizar la primera guerra mundial de la que España, para su fortuna, se libró; el país crecía económicamente; el analfabetismo (59% de la población en 1900) había descendido; florecía la cultura (florecimiento luego atribuido a la república que sólo duró ocho años); se empezaban a pagar pensiones aunque escasas y tardías …
         Las esperanzas quebraron con rapidez: las escuelas eran insuficientes, enfermedades como la gripe diezmaban la población, los huérfanos si no eran acogidos por las familias, pasaban calamidades de todo tipo y caían en el arroyo. La caridad suplía la carencia de justicia. No exagero, sirva de ejemplo la iniciativa de un médico gaditano que encabezaba una suscripción pública para proveer de ropa y calzado a los niños del Hospicio (“Diario” de fecha 28 de enero de 1918).
El cuadro se completa con la  guerra colonial, la gran crisis de 1929, la guerra civil (la más atroz de las guerras), una posguerra aterradora y, finalmente, la emigración.
A nuestros protagonistas, la recuperación de la democracia y la mejora de las condiciones de vida les cogió mayores; sus hijos, fueron los beneficiados. Sin responsabilidad en las calamidades ya expresadas propiciaron con generosidad la concordia entre españoles. Ahora, algunos de sus nietos piensan que el bienestar económico se logra por decreto en el BOE, y, empeñados en desenterrar los fantasmas del pasado, disfrutan con  emociones fuertes a semejanza de las que contemplan en series televisivas como “Juego de Tronos”.

                                   Roque Gómez Jaén (Puerto Real)  

lunes, 1 de julio de 2019

150 El ferrocarril Málaga-San Fernando

La historia del ferrocarril en Cádiz, pese a ser una provincia pionera en este tipo de transporte, está plagada de promesas incumplidas y ahora, en pleno siglo XXI, graves deficiencias en la materia lastran el desarrollo económico de nuestra provincia.
Todos conocemos las dificultades para el transporte por ferrocarril de las mercancías que tienen como origen y destino el puerto de Cádiz y, de la misma forma, sucede con el puerto más importante de España que es el de Algeciras.
Me voy a centrar en una noticia del pasado que pueden servirnos de ejemplo a no imitar, en esta materia, en lo que a la provincia de Cádiz se refiere:
El primer día del año 1913, el Diario, citando a un periódico malagueño entrecomillaba: “Hace cinco días que han empezado cerca de Fuengirola, los trabajos del ferrocarril de Málaga a San Fernando”. Han pasado más de 100 años y lo que siempre se ha considerado una línea estratégica: Málaga-Cádiz, no tiene elaborado siquiera un proyecto al que acogerse. Para más inri, la noticia se completaba de la siguiente forma: “Según nuestras noticias hay importantes capitales interesados en esta línea y los trabajos se llevarán a cabo con gran rapidez”.
Evidentemente, los grandes capitales no estaban interesados en esta línea ni los trabajos se llevaron a cabo con gran rapidez. Da la impresión que estos asuntos, que son de vital importancia, nunca se han reclamado con la misma fuerza que hacemos para cuestiones menores.

                                                         Roque  Gómez Jaén (Puerto Real)