En las distintas redes
sociales, publicamos y compartimos información con otras personas; la
característica esencial es la rapidez y, en la mayoría de los casos, la
posibilidad de respuesta inmediata. Éste fenómeno no es nuevo, sí lo es la
universalización de las redes que nacen de la necesidad de comunicarnos.
Voy a referirme a un fenómeno observado en el “Diario” de
hace algo más de cien años: Se trata del uso de la prensa para informar, felicitar, criticar y compartir experiencias. Así
mismo, es llamativo el uso de seudónimo tales como Gopla, Franklin, Dr. M.
Nitzeer, Fhilippo… e incluso, de la carencia de firma o hacerlo con una X.
A, modo de ejemplo, el periodista Julio Moro, enterado por
el “Diario” que su amigo el veterinario municipal Juan García Almansa ha sido
premiado en Barcelona, le felicita. Obviamente, el felicitado le responde por
la misma vía.
De la misma forma,
nuestro periodista dedica un artículo al Dr. Gómez Planas así: Para mi docto amigo y campeón esforzado de
la higiene popular, que, a su vez, escribe otro artículo en el “Diario” con
la siguiente dedicatoria: Al notable y
erudito literato D. Julio Moro Morgado.
Por el mismo procedimiento, Julio Moro se relaciona con el
cónsul de Colombia Pérez Sarmiento o con el Dr. Ventin. También lo practica Enma
Calderón de Gálvez con Luis Otero y el Dr. Ruiz Hernández… Constituyen un
conjunto de personas ilustradas que participan de lo que hoy llamaríamos redes
sociales. La prensa, se utiliza para alcanzar notoriedad o por afán didáctico.
Este
tipo de comunicación exige: esfuerzo, formalidad y ausencia de groserías. A
cambio, se obtiene la seguridad de que nuestras ideas serán difundidas por un
medio potente. En las redes actuales: mensajes, guasaps, tuits… predominan la
informalidad, la irreflexión y, en demasiados casos, la ordinariez. El
problema, como en otras cosas, no está en el instrumento sino en el uso que
hacemos del mismo.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)