viernes, 31 de enero de 2020

180 Catalina la Grande

Durante mis paseos por la calle De la Plaza de mi pueblo, he observado que se ha cubierto la fachada de un edificio muy deteriorado  con un enorme telón (calculo que tiene más de 40 m2), en el que un grupo colorido de hombres y mujeres se ha parado para leer: “Puerto Real mejorando día a día”.
         Al contemplarlo me he acordado de la zarina Catalina la Grande porque, según es leyenda, Potemkim, uno de sus mariscales, construía decorados que mejoraban las aldeas cuando la soberana las observaba a distancia. Era una manera de camuflar la miseria; ahora, simplemente, se oculta la realidad. Podríamos decir que la piscología de Potemkim casi tres siglos más tarde, sigue teniendo adeptos.
Potemkim engañaba a la zarina y ésta a los ilustrados europeos porque, su verdadero pensamiento, se lo expresó al gobernador de Moscú: “Si fundo escuelas no es por nosotros, sino por Europa, donde tenemos que conservar nuestra posición entre la opinión pública. El día que nuestros campesinos deseen ilustrarse, tanto usted como yo  perderemos nuestros puestos”.
Yo deseo que las autoridades de Puerto Real no se parezcan ni a  Catalina la Grande ni a Potemkin y, sobre todo, que el autobombo no se financie con recursos públicos.

                                             Roque Gómez Jaén (Puerto Real)





179 La ciudad de los dragos

      Castelar llamó a Cádiz la ciudad sagrada y lo es desde un punto de vista mitológico; para mí, Cádiz ha sido siempre una ciudad mágica, con duende y, a ese tipo de ciudad, le corresponden árboles mágicos como los dragos. Era un niño cuando, en las proximidades de los Salesianos, contemplé por primera vez un drago; en el lugar que ocupaba hoy tiene una calle dedicada y varios ejemplares de la misma especie le recuerdan. En mi pueblo pino era sinónimo de árbol y, por ello, cuando descubrí el primer drago me asombré: no era grande y frondoso, no producía madera ni su fruto era comestible, pero despertó mi imaginación y, de sus brazos redondos, veía surgir decenas de espadas de los ejércitos romanos. Mi interés se incrementó cuando mis maestros me dijeron que, excepto en Canarias, eran muy escasos.
         Ya muy mayor, como excusa para recorrer a pie todo Cádiz, hice un modesto inventario de los dragos gaditanos que se dan en toda la ciudad, desde el parque de Genovés hasta la Zona Franca; los había centenarios, otros muy bien cuidados y, finalmente, también los había plantados sin orden ni concierto. Me entristecía ver ejemplares ubicados en lugares inverosímiles como las isletas de tráfico, donde el árbol jamás se podrá desarrollar, y su destino es la eliminación. Como nuestros dragos son mágicos, en algunas azoteas pueden observarse “dragos aéreos” cuyas hojas, ya maduras, presentan un aspecto amenazador. Me convencí de la magia de los dragos de Cádiz cuando un temporal se llevó el ejemplar centenario de Bellas Artes. Entonces, la responsable provincial en la materia, afirmó en la prensa que sería trasplantado; ingenuamente, la creí y es posible que tuviera razón pero la realidad es que, un duendecillo gaditano juguetón, transformó el drago en olivo. No he perdido la esperanza de que algún día, porque en una ciudad mágica todo es posible, el olivo en vez aceitunas vaya produciendo lo que mi imaginación infantil identificaba con las espadas de los soldados de Roma.

                                         Roque Gómez Jaén (Puerto Real)


viernes, 17 de enero de 2020

178 El pleno de la vergüenza

          En el “Diario” de hace unos días se ha comentado con amplitud lo acontecido en el pleno del ayuntamiento de Puerto Real, en el que se evidenció el escaso civismo de algunos de nuestros representantes.
Espero que en el acta de la sesión se recoja, fielmente, lo expresado por la alcaldesa y los concejales que le reprocharon su conducta. Será un testimonio de la degradación institucional que sufrimos disfrazada de libertad de expresión; es posible que no quede constancia documental en el Ayuntamiento, pero sí la habrá en las hemerotecas hasta el final de los tiempos.
El origen de la trifulca, es el bando de 1 de agosto de 2019 en el que se recoge que el depósito de basura orgánica debe efectuarse en un determinado tramo horario. Precepto que la alcaldesa admite haber incumplido y que, por lo tanto, asumirá la sanción que le corresponda.
Conviene saber que la actual corporación puertorrealeña puso en marcha un plan de limpieza de la localidad, forzada por el nivel de suciedad alcanzado en los espacios públicos. El plan de choque a que me refiero, no se podrá mantener durante mucho tiempo dado el coste del mismo; de ahí, la publicación de la norma citada.
Los ciudadanos de Puerto Real deberíamos concienciarnos de que no se trata de limpiar más sino de ensuciar menos. En mi opinión, la conducta de la alcaldesa es una falta de respeto a una norma que ella está obligada a cumplir y hacer cumplir y, por lo tanto, merece el reproche público. En la ordenanza a que me refiero, se advierte que los infractores serán sancionados pero no fija el importe por la conducta punible; parecería que los bandos municipales nacen  para que se incumplan. No sería mala idea que se informara a los vecinos del número de personas sancionadas por contravenir las ordenanzas municipales ya referidas.
Pese a lo que algunos creen en mi pueblo, la suciedad de las calles no genera empleo; es exactamente, lo contrario.

                                               Roque Gómez Jaén (Puerto Real)


martes, 14 de enero de 2020

177 Patriotismo social

                Cuando la nación española se desgarra, algunos se distraen buscando expresiones con las que entretener al personal y adormecer conciencias. Ahora, han descubierto el “patriotismo social” porque no se han atrevido a nombrarlo patriotismo socialdemócrata, comunista, separatista o de Teruel existe.
         Todos sabemos que el patriotismo no necesita adjetivos. Se trata de un sentimiento de amor a España (no es posible amar una estructura administrativa como el Estado) y de aceptación de su historia; no se impone  ni se vincula a ideología o clase social porque es incondicional y, por supuesto, no se exige a nadie. El patriotismo no se muestra hablando sino haciendo.
         Que no se necesita añadir nada lo tenían muy claro los gaditanos de 1922 que, mostraron su patriotismo, al embarcarse en la noble tarea de comprar impermeables para los soldados españoles que luchaban y morían en Marruecos. La campaña, se inició el “Día de la Raza” (sinónimo de nación nada que ver con la antropología), en el ámbito escolar y se completó con éxito: se enviaron 400 impermeables para mejorar el equipamiento de nuestros soldados.
         Todo lo expresado se recoge muy bien en el “Diario” de fecha 11 de enero de 1922, y lo firma el inspector de educación Filemón Blázquez. Narra como los maestros de Facinas consiguieron involucrar a toda la aldea: comerciantes, autoridades y propietarios contribuyeron y los niños y niñas (así se decía en la época sin que nadie lo impusiera), colaboraron representando obritas de teatro.
         Muchas localidades de Cádiz participaron en la tarea y, la recaudación de 3.349,36 pts., sirvió para cumplir el objetivo previsto. Los niños de Facinas (pueblo minúsculo) recaudaron 145 pesetas, cantidad considerable si  consideramos que el salario de sus padres  era de tres pesetas diarias. Las palabras de Filemón Blázquez, recogidas en un papel amarillento me han emocionado, algo que nunca lograrán los que falsean conceptos con fines inconfesables.
         Para desgracia de nuestro país, algunos españoles sólo reconocen el amor a su patria cuando en el exilio comprenden que sólo volverán en un ataúd de plomo. Mucho lo lamento, pero mucho más lamentaría que el exilio fuera en Barcelona.

                                          Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

sábado, 4 de enero de 2020

176 Acerca del homenaje al Rey

          La iniciativa para el homenaje, acogida con entusiasmo por los municipios españoles, ha partido del alcalde de Lemona (Vizcaya). La prueba fehaciente, las adhesiones recibidas: más de 6000 comunicaciones y cartas han llegado al ayuntamiento lemonés de todas las regiones de España, tanto de capitales de provincia como de localidades pequeñas.
No se trata de un mero formalismo, sino que los municipios adheridos a la propuesta referida, reflejan la admiración que ha producido en el pueblo español la caritativa actuación del Rey.
El Sr. Iza, alcalde de Lemona, se ha dirigido a todos los alcaldes de España dando a conocer el proyecto con el correspondiente acuerdo de su municipio, y demandando adhesión al mismo. Así, se ha sabido recoger y dar forma al sentimiento general de admiración  por la persona del Rey. Se da el caso de un alcalde que quiere ir a pie desde su pueblo para rendirle homenaje; los hay monárquicos pero antidinásticos y también los hay antimonárquicos. No obstante, todos admiran lo bueno que hace el Rey y consignan su adhesión con entusiasmo y por aclamación. Tan es así, que en Baena, el ayuntamiento ha propuesto que el Rey debería llevar el sobrenombre de “el Bueno”. De todas las regiones: Cataluña y Aragón, Andalucía y ambas Castillas, de Levante, etc., llegan testimonios al ayuntamiento lemonés.
Todo muy emocionante, pero lo expresado ocurrió en 1916 y era rey Alfonso XIII. Nos lo comentó el diario gaditano “La Dinastía” en mayo del año recién nombrado. Ahora, en pleno siglo XXI, ningún alcalde de Lemona (hoy se denomina Lemoa) se atrevería a tomar una iniciativa semejante y, menos aún, la alcaldesa actual Saoia Elejebarrieta Amorrortu cuyo partido EH Bildu tiene el objetivo de todos, incluso de los que pactan con ellos, conocido.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)