sábado, 29 de junio de 2019

149 Con gusto


         El transporte público tiene ventajas e inconvenientes; yo lo uso de modo casi exclusivo y, viajando, he podido ver la evolución de personas e instituciones en múltiples aspectos. Refiriéndome a los autobuses, he observado que cada vez se reservan más plazas para ancianos, afectados por accidentes o enfermedades y mujeres embazadas. Así mismo, he podido contemplar que algunos de los beneficiados han tenido que reclamar su derecho y, a veces,  la actitud de algunos usuarios ha sido poco solidaria al respecto.
         En mi opinión, lo que parece un logro no es sino un fracaso de nuestra sociedad porque, si tenemos que reglamentar la ayuda a las personas necesitadas, algo marcha mal en nuestro país. Afortunadamente, no todo es negativo; hace unos días, contemplé como a un anciano se le caía al suelo del autobús su tarjeta de transporte; no tuvo que recogerla porque un joven sudamericano se le adelantó. El afectado le dio las gracias y la respuesta del muchacho fue: “Con gusto”. Hermosa expresión y un claro ejemplo de que cuando se actúa con educación, sobran normas y reglamentos. Los españoles somos un pueblo que se ha caracterizado por su cortesía, su gentileza y su hidalguía. ¡Imitemos al joven benefactor!


                                                    Roque Gómez Jaén (Puerto Real)