domingo, 10 de febrero de 2019

131 La mujer operaria


Cuando era joven, un profesor nos explicaba que los orificios de salida en los inyectores de los motores diésel eran tan diminutos que sólo las mujeres podían hacerlos con la precisión debida. Lo he recordado, al leer un artículo de Tomás de la Vega titulado: “La mujer como obrera del taller” en el Diario de 15 de mayo de 1917.
El autor comenta que durante la I Guerra Mundial las mujeres inglesas utilizaban todo tipo de herramientas en las fábricas metalúrgicas; trabajaban diez horas diarias; llegaban juntas y alegres al trabajo; ni fumaban ni bebían y, dentro del taller, imperaba la mayor seriedad. No hay más que operarios.
Las mujeres, para evitar mancharse de aceite, se inventaron un guante que protege la palma de la mano; utilizan un traje de una pieza que cubre desde el cuello al pie; se ensucian menos que los hombres, se protegen los ojos y, sin cubrirse el cabello, procuran no despeinarse; para ello, disponen de un espejo en cada máquina.
Las operarias entre 20 y 28 años son destinadas a los trabajos de  precisión y, todo ello, con un cuidado admirable porque le dan gran importancia a lo que hacen. Cuando inician su aprendizaje, no dudan en solicitar ayuda y, si cometen un error, imploran indulgencia al capataz. Comenta el autor que muchas llevan sus hijos a asilos donde no les falta de nada.
Finaliza el autor afirmando  que todavía ganan menos que el obrero pero eso se acabará porque valen para el trabajo tanto como el hombre y hay que pagarles.
Ha pasado más de un siglo, y las trabajadoras españolas no tienen facilidad para encontrar escuelas infantiles de calidad  a un precio razonable. Sin embargo, el nivel salarial en la mayor parte de las grandes empresas y en la función pública, es exactamente el mismo que el del hombre. Las cualidades que describe el autor de las mujeres inglesas también son compartidas por las españolas donde incluyo, por supuesto, a las amas de casa.
                                                      
                                                     Roque Gómez Jaén (Puerto Real)