El
turismo es una fuente de ingresos importante para Cádiz y debe preocuparnos la
baja valoración de nuestros visitantes; más aún, cuando el gasto medio por
turista es el segundo más alto de nuestra región.
Es
conocida la proverbial amabilidad de los gaditanos y así lo reconocen los visitantes
pero hay cuestiones que la amabilidad no soluciona. Debemos ejercer la crítica,
sin caer en la impiedad, para que las distintas administraciones mejoren la
atención al turista. La búsqueda de la excelencia o, como decían nuestros
mayores, del trabajo bien hecho, debe ser un objetivo irrenunciable. A modo de
ejemplo, hay cuestiones pendientes como:
reabrir el Museo Litográfico; permitir la visita a los Columbarios de Cádiz y a
la Factoría de Salazones de la C/ Sacramento; favorecer el acceso al Centro de
Arqueología Subacuática (hoy el aspirante a visitarlo debe aportar un grupo de personas)
y, ya en la zona de la Bahía, permitir la
visita el museo del Dique (he podido verlo gracias al ayuntamiento de
Puerto Real); y se reabra el Museo Histórico de San Fernando. Además, debemos
exigir la máxima atención al ayuntamiento gaditano porque no es de recibo que
el pavimento de las calles céntricas, sea sustituido por una miserable capa de
cemento cuando se finaliza una obra.
Finalmente,
hace unos días en el Teatro Romano de Cádiz contemplé como un buen número de turistas buscaba un servicio y
se les dijo que no había. Yo aseguro que existen y así se lo expresé a la persona que me atendía;
me respondió, que están inutilizables. Si el último recuerdo de una visita a
Cádiz es una fuerte incontinencia urinaria no se tendrá ganas de volver. Conviene
recordar que el prestigio se gana con mucho esfuerzo y se pierde rápidamente.
Roque Gómez Jaén (Puerto Real)