jueves, 1 de noviembre de 2018

116 El huevo de la serpiente


Este año se celebra el centenario de Bergman. La única película que he visto del cineasta sueco es la que da nombre a esta carta. La vi a finales de los setenta en Bilbao y cuando salí del cine me di cuenta de que no había entendido nada de la película. Ahora, he vuelto a verla con las ventajas del video y me sigue pareciendo una película complicada.
Bergman dirige en su obra a magníficos actores encabezados por David Carradine y Liv Ullmann. Ya en las primeras secuencias el director sueco nos muestra el Berlín de 1923 dominado por la ruina (un paquete de cigarrillos costaba 4000 millones de marcos alemanes), la desesperanza, el desorden, la violencia, el caos y el escapismo. En un momento de la película un inspector de policía le dice al protagonista: ¿Se imagina usted Alemania sin horarios de tren? Es una muestra de terror al desorden.
Bergman juega con ventaja porque ya conoce la historia de Alemania y, probablemente, lo que pretende es alertar a los jóvenes contemporáneos (dañados según el autor sueco por veinte años de televisión). El cineasta nos propone una metáfora en la que mediante  un huevo de serpiente nos ayuda a reconocer a la bestia en estado embrionario.
Aunque la obra puede aparentar pesimismo, realmente es esperanzadora porque algunos personajes persisten en el cumplimiento de su deber y, otros,  pese al caos imperante, deciden casarse (primeras escenas de la película) porque aún creen en el futuro. No falta una pizca de humor como  cuando el protagonista le da a la policía como domicilio el nº 35 de Begmanstrasse.
Prefiero quedarme con esta idea y desear que el huevo de serpiente que amenaza a los españoles no llegue a eclosionar.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)