lunes, 5 de noviembre de 2018

117 La algarabía digital


La algarabía digital
Entre mis recuerdos de mi primera infancia, están los viajes en tren de Puerto Real a San Fernando; levantarme aún de noche, la oscura y fría sala de esperas, el traqueteo del tren y la inevitable algarabía de los pasajeros que, elevaban permanentemente el tono de voz. La algarabía a que me refiero, tenía un carácter amistoso y propiciaba la conversación entre desconocidos.
Pasado el tiempo, noté como el alboroto iba desapareciendo a medida que la velocidad de los trenes se incrementaba y, consecuentemente, bajaba el tiempo de los desplazamientos (antes el viaje nocturno a Madrid tardaba diez horas en coche-cama y aún más en el tren correo). Yo pensaba que el descenso de la algarabía se debía, en buena medida, a una mayor educación de los españoles. Hoy pienso que estaba equivocado porque confundía educación e instrucción que, desde luego, son conceptos muy distintos.
Ahora sufrimos lo que podríamos llamar la “algarabía digital”, provocada por instrumentos electrónicos manejados por viajeros incapaces de admirar el paisaje, y, permanentemente, aburridos. No se trata de una llamada telefónica, sino de un sinnúmero de sonidos que machacan al viajero que no participa en la sinfonía inmisericorde.
Decía que instrucción no es equiparable a educación porque, viajeros educados, no molestarían a los demás dado que la solución es simple: anular el sonido exterior. La desconsideración  no debe atribuirse sólo a los jóvenes, ha penetrado en todos los grupos de edad.
Los viajeros “encapsulados” digitalmente, transforman un acto íntimo en otro público. De otra forma, no podría entenderse que una chica joven cuente a una amiga que lo estaba pasando muy mal y, por ello, le había enviado un video para que la viera llorar. Estuve a punto de sollozar no por la chica, sino por la prepotencia tecnológica que impide cualquier otro tipo de comunicación más sosegado y reflexivo.

                                                              Roque Gómez Jaén (Puerto Real)