He
tenido la ocasión de expresar en numerosas ocasiones que el problema más importante
de España es el separatismo en sus diversas modalidades. Pasa el tiempo y lejos de solucionarse se ha enquistado, no
sólo en Cataluña, también en otros lugares. Un ejemplo: los separatistas en
Baleares impidieron que la UME tuviera una presencia permanente en dichas
islas. Consecuencia: el despliegue de dicha unidad en las últimas inundaciones
fue más lento.
Recientemente,
la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía informaba que desde el mes de julio, los
andaluces con recetas electrónicas, podrán sacar sus medicamentos en todas las
comunidades autónomas a excepción de Madrid y Galicia y de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. He aquí, la
“mentalidad separadora” triunfante. A veces, cuando viajo por España, he soportado
que determinados médicos me pusieran pegas para recetarme e incluso pretendían
que lleváramos un informe del especialista al respecto. Si se trata de renovar
la petición de empleo puede suceder que te envíen a localidades distantes y, tampoco
debe extrañarnos, que las incompatibilidades de los sistemas informáticos entre
las diversas comunidades autónomas nos provoquen incomodidades y trastornos.
En
plena época digital, las indudables ventajas técnicas, son reducidas por oscuras maniobras políticas. Lo
que ya he mencionado, que pone de manifiesto la incapacidad de ponernos de
acuerdo en lo importante, es una auténtica desgracia. ¿No sería conveniente que
nuestros historiales médicos estuvieran a disposición del personal sanitario
que lo precise en todas las
comunidades autónomas de España? Lo hacen imposible los separatistas y los
aspirantes a serlos. Muy numerosos por cierto.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)