lunes, 19 de noviembre de 2018

120 mujeres precursoras


En el Diario de 2 de marzo de 1917, aparece un pequeño artículo titulado: Con motivo de las Conferencias, firmado por: UNA ALUMNA DE LA ESCUELA NORMAL.
La anónima firmante, expresa sentirse muy impresionada por las conferencias a las que había asistido y emocionada por el contenido de las mismas. Cuando salía del salón de la Facultad, oyó decir a un sujeto: ¿Para qué vendrán aquí las alumnas? ¿Qué entenderán ellas de tales cosas? Indignada escribe para demostrar en su escrito que: no cayeron los discursos en nuestra inteligencia como agua en una cesta. Expresa, a continuación, que ha llegado a obtener una mediana cultura general gracias a sus estudios y que, las conferencias, han hecho reaccionar a su espíritu y volver con más ahínco a los libros. Además ha sentido, una vez más, la misión del maestro, tan noble como sublime. La autora promete que allá en el pueblecito más apartado donde sea enviada: he de estudiar al niño, he de inculcarle su amor a la cultura, porque amando a ésta, se ama a la Patria; amando a la Patria, se ama a Dios que es para lo que hemos nacido… Finaliza afirmando que con la contribución de todos, el día de mañana: nuestra noble y leal nación será la más culta del mundo entero. Culmina afirmando: Estas son las aspiraciones de…
Me conmueve en primer lugar que la autora no se atreviera a firmar su escrito (sus razones tendría) y también que, pese a los obstáculos, tuviera la fuerza de ánimo que se percibe en su texto. Actualmente, no podemos afirmar que nuestro país sea el más culto del mundo pero sí que se escolariza al 100% de la población española y que la mujer ocupa un lugar importantísimo en el ámbito educativo.  Han pasado 100 años y hemos puesto las bases para que las aspiraciones tan sentidas por la escritora no parezcan imposibles.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 18 de noviembre de 2018

119 Cádiz y el turismo

El turismo es una fuente de ingresos importante para Cádiz y debe preocuparnos la baja valoración de nuestros visitantes; más aún, cuando el gasto medio por turista es el segundo más alto de nuestra región.
Es conocida la proverbial amabilidad de los gaditanos y así lo reconocen los visitantes pero hay cuestiones que la amabilidad no soluciona. Debemos ejercer la crítica, sin caer en la impiedad, para que las distintas administraciones mejoren la atención al turista. La búsqueda de la excelencia o, como decían nuestros mayores, del trabajo bien hecho, debe ser un objetivo irrenunciable. A modo de ejemplo, hay cuestiones pendientes  como: reabrir el Museo Litográfico; permitir la visita a los Columbarios de Cádiz y a la Factoría de Salazones de la C/ Sacramento; favorecer el acceso al Centro de Arqueología Subacuática (hoy el aspirante a visitarlo debe aportar un grupo de personas) y, ya en la zona de la Bahía, permitir la  visita el museo del Dique (he podido verlo gracias al ayuntamiento de Puerto Real); y se reabra el Museo Histórico de San Fernando. Además, debemos exigir la máxima atención al ayuntamiento gaditano porque no es de recibo que el pavimento de las calles céntricas, sea sustituido por una miserable capa de cemento cuando se finaliza una obra.
Finalmente, hace unos días en el Teatro Romano de Cádiz contemplé como un  buen número de turistas buscaba un servicio y se les dijo que no había. Yo aseguro que existen y  así se lo expresé a la persona que me atendía; me respondió, que están inutilizables. Si el último recuerdo de una visita a Cádiz es una fuerte incontinencia urinaria no se tendrá ganas de volver. Conviene recordar que el prestigio se gana con mucho esfuerzo y se pierde rápidamente.

                                                                            
                                                           Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

sábado, 10 de noviembre de 2018

118 El vigía de Montjuich



La dirigente del PSOE Adriana Lastra, ha expresado públicamente que el PP ha sido una máquina de generar independentistas. Lo dicho sólo se puede justificar desde una visión cainita de la vida pública o, por el contrario, es fruto de una ignorancia suprema de la historia de España.
En el primer caso, Lastra sólo actuaría por el interés de su partido que, en definitiva, es sólo una institución privada y se olvida de los intereses generales de la nación española que, con estos dirigentes, pronto dejará de existir.
Si por el contrario, la ignorancia es el origen, la solución es sencilla: leer buenos libros que no muerden o, en su caso, acudir a las hemerotecas. A modo de ejemplo: el Diario de 13 de noviembre de 1917 publicaba parte de un artículo de la revista Mercurio titulado El vigía de Montjuich que nos ayudará a comprender el separatismo catalán.
En el texto, que trata sobre una torre de vigilancia, se repasa la agitada relación de Cataluña con el Estado: reseñando el levantamiento en armas contra el rey Felipe IV en el que los barceloneses fortificaron la montaña de Montjuich, en menos de 30 días, e improvisaron trincheras y un fortín; posteriormente, el bombardeo de la montaña y la ocupación por el duque de Vendôme (1697); la pérdida y recuperación del castillo de Montjuich durante la guerra de Sucesión y, caída Barcelona, la reconstrucción del castillo bien avanzado el siglo XVIII.
En el texto, hay una expresión curiosa: En la evolución urbana de Barcelona en la cumbre permaneció el castillo como símbolo de severa dominación militar… Es evidente, que el separatismo ha existido en Cataluña desde hace siglos cuando el PP ni siquiera existía. La señora Lastra debería saberlo y, de no ser así, es indigna de representar a su partido en el Congreso. A la situación actual, se ha llegado por la dejación del Estado de sus funciones y la incapacidad de algunos gobernantes para cumplir y hacer cumplir la ley.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

lunes, 5 de noviembre de 2018

117 La algarabía digital


La algarabía digital
Entre mis recuerdos de mi primera infancia, están los viajes en tren de Puerto Real a San Fernando; levantarme aún de noche, la oscura y fría sala de esperas, el traqueteo del tren y la inevitable algarabía de los pasajeros que, elevaban permanentemente el tono de voz. La algarabía a que me refiero, tenía un carácter amistoso y propiciaba la conversación entre desconocidos.
Pasado el tiempo, noté como el alboroto iba desapareciendo a medida que la velocidad de los trenes se incrementaba y, consecuentemente, bajaba el tiempo de los desplazamientos (antes el viaje nocturno a Madrid tardaba diez horas en coche-cama y aún más en el tren correo). Yo pensaba que el descenso de la algarabía se debía, en buena medida, a una mayor educación de los españoles. Hoy pienso que estaba equivocado porque confundía educación e instrucción que, desde luego, son conceptos muy distintos.
Ahora sufrimos lo que podríamos llamar la “algarabía digital”, provocada por instrumentos electrónicos manejados por viajeros incapaces de admirar el paisaje, y, permanentemente, aburridos. No se trata de una llamada telefónica, sino de un sinnúmero de sonidos que machacan al viajero que no participa en la sinfonía inmisericorde.
Decía que instrucción no es equiparable a educación porque, viajeros educados, no molestarían a los demás dado que la solución es simple: anular el sonido exterior. La desconsideración  no debe atribuirse sólo a los jóvenes, ha penetrado en todos los grupos de edad.
Los viajeros “encapsulados” digitalmente, transforman un acto íntimo en otro público. De otra forma, no podría entenderse que una chica joven cuente a una amiga que lo estaba pasando muy mal y, por ello, le había enviado un video para que la viera llorar. Estuve a punto de sollozar no por la chica, sino por la prepotencia tecnológica que impide cualquier otro tipo de comunicación más sosegado y reflexivo.

                                                              Roque Gómez Jaén (Puerto Real)


jueves, 1 de noviembre de 2018

116 El huevo de la serpiente


Este año se celebra el centenario de Bergman. La única película que he visto del cineasta sueco es la que da nombre a esta carta. La vi a finales de los setenta en Bilbao y cuando salí del cine me di cuenta de que no había entendido nada de la película. Ahora, he vuelto a verla con las ventajas del video y me sigue pareciendo una película complicada.
Bergman dirige en su obra a magníficos actores encabezados por David Carradine y Liv Ullmann. Ya en las primeras secuencias el director sueco nos muestra el Berlín de 1923 dominado por la ruina (un paquete de cigarrillos costaba 4000 millones de marcos alemanes), la desesperanza, el desorden, la violencia, el caos y el escapismo. En un momento de la película un inspector de policía le dice al protagonista: ¿Se imagina usted Alemania sin horarios de tren? Es una muestra de terror al desorden.
Bergman juega con ventaja porque ya conoce la historia de Alemania y, probablemente, lo que pretende es alertar a los jóvenes contemporáneos (dañados según el autor sueco por veinte años de televisión). El cineasta nos propone una metáfora en la que mediante  un huevo de serpiente nos ayuda a reconocer a la bestia en estado embrionario.
Aunque la obra puede aparentar pesimismo, realmente es esperanzadora porque algunos personajes persisten en el cumplimiento de su deber y, otros,  pese al caos imperante, deciden casarse (primeras escenas de la película) porque aún creen en el futuro. No falta una pizca de humor como  cuando el protagonista le da a la policía como domicilio el nº 35 de Begmanstrasse.
Prefiero quedarme con esta idea y desear que el huevo de serpiente que amenaza a los españoles no llegue a eclosionar.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

115 Separatistas y separadores


He tenido la ocasión de expresar en numerosas ocasiones que el problema más importante de España es el separatismo en sus diversas modalidades. Pasa el tiempo y  lejos de solucionarse se ha enquistado, no sólo en Cataluña, también en otros lugares. Un ejemplo: los separatistas en Baleares impidieron que la UME tuviera una presencia permanente en dichas islas. Consecuencia: el despliegue de dicha unidad en las últimas inundaciones fue más lento.
Recientemente, la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía  informaba que desde el mes de julio, los andaluces con recetas electrónicas, podrán sacar sus medicamentos en todas las comunidades autónomas a excepción de Madrid y Galicia y de las ciudades  autónomas de Ceuta y Melilla. He aquí, la “mentalidad separadora” triunfante. A veces, cuando viajo por España, he soportado que determinados médicos me pusieran pegas para recetarme e incluso pretendían que lleváramos un informe del especialista al respecto. Si se trata de renovar la petición de empleo puede suceder que te envíen a localidades distantes y, tampoco debe extrañarnos, que las incompatibilidades de los sistemas informáticos entre las diversas comunidades autónomas nos provoquen incomodidades y trastornos.
En plena época digital, las indudables ventajas técnicas, son  reducidas por oscuras maniobras políticas. Lo que ya he mencionado, que pone de manifiesto la incapacidad de ponernos de acuerdo en lo importante, es una auténtica desgracia. ¿No sería conveniente que nuestros historiales médicos estuvieran a disposición del personal sanitario que lo precise en  todas las comunidades autónomas de España? Lo hacen imposible los separatistas y los aspirantes a serlos. Muy numerosos por cierto.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)