sábado, 15 de febrero de 2020

182 Patriotismo y solidaridad

          Luis Bello en su excelente libro “Viaje por las escuelas de Andalucía”, constituido por artículos remitidos al diario “El Sol”, nos muestra el estado de la enseñanza andaluza entre los años 1926 y 1929. Esta mirada atrás, sin nostalgia ni prejuicio por mi parte, es útil para valorar el salto gigantesco en la materia durante los cien últimos años. El mérito, es aún mayor si tenemos en cuenta la atormentada historia de nuestro país en ese espacio de tiempo.
         Como muestra un botón: me voy a referir al artículo fechado el 3 de julio de 1926, titulado ‘Jerez entre dos extremos’, en el que Bello narra como en un colegio jerezano los aproximadamente 60 niños que acuden a clase, muchos de ellos descalzos de pie y pierna, luchan por estar en los primeros puestos de la fila. La razón para este comportamiento era que sólo había comida para los veinte primeros. Es evidente que, en una muestra de ‘darwinismo social’, comerían los más fuertes. La noticia llegó a Nueva Orleans donde la escasa colonia española, formada por trabajadores, recolectó 800 pesetas, suficientes para que durante cuatro meses todos los niños comieran. En la colecta, llegaron a participar dos niños de siete años que entregaron todos sus ahorros para la causa.
         Creo que el sentimiento que movía a los donantes no era más que una manifestación de patriotismo, tan fuerte, que cruzaba el Atlántico. Al mismo tiempo, se observa la mentalidad del estadounidense medio: se ayuda para dar tiempo a que se remedio una situación calamitosa pero no se puede transformar en un subsidio permanente.
         Desconozco si la situación descrita sirvió de aldabonazo para que la población de Jerez, ciudad rica en opinión de Luis Bello, diera una solución definitiva al problema. No es preciso ser muy inteligente para saber que no se puede esperar rendimiento educativo en un niño que no come. No estoy seguro de que, en nuestros días, todos los niños escolarizados estén bien nutridos; puedo afirmar, desde luego, que en la década de los noventa del siglo pasado no era así.

                                                Roque Gómez Jaén (Puerto Real)