Hace unos días me
acerqué al monumento al marino vasco situado en el paseo de Canalejas. Desde que se instaló su figura en dicho lugar
me pareció, al igual que la ubicada en Madrid, insuficiente para los méritos de
nuestro gran marino. Apelar a la memoria histórica en un país que reduce esa
expresión al período 1931-1939 es un verdadero sarcasmo.
Lo que más me ha irritado
es que, en muy poco tiempo, la leyenda en mármol es prácticamente ilegible. Yo,
aprovechándome de lo expresado por Pablo Victoria en su obra: El día que España derrotó a Inglaterra voy
a recuperar el texto para todos los lectores del Diario:
…
Dile a mis hijos que morí como un buen vasco, amando y defendiendo la
integridad de España y del Imperio… Gracias por todo lo que me has dado mujer… ¡Fuego!
En los momentos en que
vivimos, donde no hay imperio por el que luchar, Blas de Lezo tendría
suficiente ocupación con defender la integridad de España.
La Armada, siempre
cuidadosa con sus tradiciones y ejemplar en la defensa de los intereses
nacionales, ha dado a una de sus
fragatas el nombre de Blas de Lezo. No es suficiente cuando lo que prima es
eliminar de la historia de España héroes como el marino vasco.
Pido públicamente que
se reponga en su integridad el texto de la placa de mármol. Si la autoridad
competente no tiene recursos económicos para hacerlo, debe promover una colecta
pública.
Roque
Gómez Jaén (Puerto Real)