domingo, 4 de septiembre de 2022

219 El jamón de Motril

                Desde hace mucho tiempo al llegar el verano me acuerdo de un jamón comprado en Motril. Si no me falla la memoria, en el verano de 1979 me encontraba enrolado como oficial de máquinas en el petrolero “Camponalón” de CAMPSA. Ya había estado antes en dicho barco y me encontraba a gusto: me llevaba bien con mis compañeros y demás miembros de la tripulación, venía con frecuencia por Cádiz y, además, se comía bien.

                Conocía a un engrasador de nombre José Luis: se trataba de  un hombre fornido, amable y, como muchos de compañeros, buen comedor. En el viaje a que me refiero el buque salió de Algeciras con destino a Motril donde dejaríamos parte de la carga y se continuaría hasta Almería para descargar el resto.

                José Luis  coincidió conmigo en una guardia en la sala de máquinas y, con mucha alegría, me comentó que había comprado un buen jamón para su familia pues el barco probablemente finalizaría el viaje en el pantalán de CEPSA en San Roque.

                Ya en Almería al entrar de guardia me enteré que José Luis al poner en marcha un motor auxiliar había sufrido un accidente y lo habían ingresado en un hospital. No pensamos que fuera nada grave; no obstante, el primer oficial de máquinas intentó buscar una explicación al accidente y nunca se encontró.

                Cuando días más tarde retornamos a Algeciras nos enteramos que José Luis había fallecido y la conmoción a bordo fue inmensa. Me impresionó ver a hombres endurecidos por la vida en la mar llorar como niños.

                Yo siempre pensé que ese jamón de Motril, si llegaron a comerlo, sería muy amargo para la familia de José Luis. Estas breves líneas me han ayudado a recordar la tragedia y la fragilidad del ser humano.

 

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)