martes, 30 de abril de 2019

141 Hijos de Puerto Real



Hace unos días al pasar por el número 57 de la calle Vaqueros de mi pueblo contemplé como un señor, al observar la lápida colocada en honor de Rafael Moreno de Guerra, esbozó una sonrisa irónica y, dirigiéndose a su esposa, cuestionó la utilidad de las placas conmemorativas.
El Ayuntamiento de Puerto Real sí sabía la utilidad de las lápidas cuando acordó, el 27 de julio de 1909, dedicarle una con el texto siguiente: “En esta casa nació, el 16 de febrero de 1880, D. Rafael Moreno de Guerra y Alonso, comandante de Infantería, muerto gloriosamente en el Barranco del Lobo el día 27 de julio de 1909. El Ayuntamiento de Puerto Real perpetúa en este mármol la memoria de su heroico hijo”.
 La familia Moreno de Guerra, como la de otros compañeros muertos en el mismo combate, tuvo que esperar dos meses para que sus cadáveres fueran rescatados y enterrados. Al dolor por la muerte de Rafael, la familia mencionada, tuvo que añadir el provocado por la muerte de su hermano Ramón, en el mismo conflicto bélico, en julio de 1921
Me he animado a escribir estas breves líneas cuando hace unos días, en el “Diario” de fecha 20 de noviembre de 1911, leí un artículo titulado “Episodio en Melilla: Un hijo de Puerto Real”, firmado por Miguel Primo de Rivera que dirigió el texto al Círculo patronal y obrero de mi pueblo,  que celebraba un acto en honor del soldado puertorrealeño Juan Torres, socio de la entidad, muerto el 7 de octubre de 1911 en las montañas marroquíes donde, recogido su cadáver, fue enterrado. El autor, en su  escrito, afirmaba que los que morían como Juan: “dejan un recuerdo glorioso que conforta y enaltece una raza en la defensa de su independencia y para el logro de sus ideales”.
Creo que estos paisanos nuestros y otros muchos españoles, que dieron su vida defendiendo su país, merecen un recuerdo y nuestro agradecimiento.

                                              Roque Gómez Jaén (Puerto Real)
        



jueves, 25 de abril de 2019

140 La visita a Cádiz de Sánchez



El pasado mes de marzo el presidente Sánchez visitó Cádiz. Estuvo en el campus de la UCA en Puerto Real. Allí, donde se supone que se forma nuestro futuro, elogió el trabajo de los investigadores pero no tuvo tiempo para dialogar con el alumnado. No se dirigió a ellos, ni permitió pregunta alguna. ¿Se imagina usted, amigo lector, que el presidente de los Estados Unidos vaya a una universidad de su país y no entable un diálogo con toda la comunidad educativa?
En mi opinión el gran problema de España es el separatismo catalán; a distancia: la inmigración ilegal, el paro y la calidad de los servicios.
Entiendo que el presidente Sánchez, en su visita a Cádiz, debió acudir la base naval de Rota, elemento esencial de la defensa nacional, y explicarnos su política en este ámbito, en el que los gaditanos tenemos mucho que decir y, en su caso, sufrir; tampoco se ha dignado a mencionar la lucha contra la inmigración ilegal, ni el paro en una zona de España especialmente castigada por el desempleo; se trata de conocer políticas de empleo y no de parches orientados a subsidios clientelares y, por último, no ha hablado de sanidad, ni de educación ni de transporte. ¿Por qué? La respuesta, es simple: preside el  Gobierno de un Estado sin competencias esenciales y, por lo tanto, sin una política nacional al respecto y; para colmo, su partido ha gobernado Andalucía durante casi cuarenta años y, por lo tanto, no puede decir que los servicios públicos marchan mal (muy propio de una izquierda arrogante y acrítica). Por último, como indudablemente el presidente Sánchez conoce, en Cádiz tenemos la tasa de mortalidad más alta de España. ¿Qué líneas de investigación va a proponer su gobierno al respecto? Porque esto no es nuevo, se sabe desde hace mucho tiempo e ignoramos las causas, aunque las intuimos.
Cuando el presidente Azaña vino a Cádiz en 1932, trató sobre asuntos relacionados con la defensa nacional y se dirigió verbalmente a diversos colectivos e instituciones, Sánchez casi noventa años más tarde, no hizo  ni una cosa ni la otra.


                                    Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

139 Funcionarios que molestan



         Hace unos días, leí en el Diario una entrevista muy interesante con el ex alcalde de Jerez Pedro Pacheco. Comprendo que se sienta perseguido y lamente haber sufrido la dureza de la cárcel y, que se consuele, con el hecho de que Dostoivski, como él, pasara por la prisión. Pero, lo que me ha llamado más la atención de la entrevista, es su crítica a los funcionarios: técnicos, no  muy eficientes que se aprovechan para no cumplir su labor… para encontrar un técnico que firme en tiempo y forma un informe hay que cazarlo a lazo… para cobrar no tienen miedo y tampoco para salir a tomar más de un café. Ahora bien, para firmar un informe… buscan una excusa que demuestra que son  malos técnicos…
         Pedro Pacheco, se confunde porque entre los funcionarios (que él llama técnicos) y el político hay un principio fundamental común: cumplir y, en su caso, hacer cumplir la ley. Esto, que es básico, si entendemos la democracia como un régimen de libertades bajo el imperio de la ley, es algo que muchos políticos como Pedro Pacheco no acaban de comprender.
         Lamentarse de la ineficiencia de funcionarios que incumplen sus horarios y su tiempo de descanso, es propio de políticos incompetentes que lamentan no tener un poder absoluto para hacer los que les dé la gana. De la misma forma, tampoco creen en el Estado de derecho y la división de poderes; aunque no lo digan, les molesta que los jueces, cumpliendo con su obligación, hagan cumplir la ley que, en caso de no gustarnos, ¿por qué no la cambiamos?
         Ya como anécdota, me sorprende que Pedro Pacheco recuerde como los tanques rusos aplastaban Hungría, acontecimiento ocurrido en el año 1956, cuando sólo tenía siete años. De ser cierto,  lo vería en el NODO y me parece improbable. Me inclino a pensar que se refiriese a la invasión de Checoslovaquia, acaecida en 1968, cuando ya tendría la madurez suficiente para entender esos acontecimientos.

                                                 Roque Gómez Jaén (Puerto Real)