Si
accedemos a Puerto Real procedentes de las facultades universitarias, nos
encontraremos con una rotonda en la que puede leerse en letras de acero naval: “UERTO
REAL”. No se trata de una falta de
ortografía; es algo más grave, se trata de indolencia contra la que ya nos
alertaba en el ya lejano 1916 el influyente gaditano Julio Moro Morgado que, en
un artículo publicado el 13 de enero de 1916, se lamentaba del estado de
conservación de la Cartuja de Jerez y; al mismo tiempo, de la lucha desplegada
por diversos gaditanos contra: “la apatía de los de abajo y la indiferencia de
los de arriba” para evitar el deterioro del monumento mencionado.
Parece
que no hemos mejorado mucho al respecto. En el caso que tratamos, la letra P ha
desaparecido de la rotonda y, probablemente, duerme el sueño de los justos en
un almacén municipal o, peor aún, adorna la parcela de algún puertorrealeño. El
que manifiesta desidia en las cosas pequeñas también la mostrará en las
importantes.
Si siguen desapareciendo letras de la primera palabra,
llegará el momento en que mi pueblo sólo se llame Real. En ese momento, las
autoridades municipales intervendrán inmediatamente porque se trataría de un
caso, inadmisible, de propaganda monárquica y el partido que gobierna el
municipio ya ha declarado que la monarquía debe desaparecer porque ya toca. Se
trata de un argumento político de gran brillantez que se ha completado con un
alarde de generosidad: se agradecerá a la institución mencionada los servicios prestados.
Roque
Gómez Jaén (Cádiz)