domingo, 27 de enero de 2019

129 Una gaditana en Sevilla


Hace algún tiempo, tuve conocimiento de que en Sevilla existía un “Panteón de Sevillanos Ilustres” y que, entre los ocupantes del mismo, se encontraban los restos de “Fernán Caballero”. Desde que estudié el bachillerato en Cádiz pensaba que Cecilia Bölh de Faber (“Fernán Caballero”) era gaditana y, de ahí, que tuviera una calle con su nombre que, por cierto, también fue adoptado por una academia muy conocida en mi adolescencia.
Posteriormente, he sabido que Cecilia nació en Suiza y que su vida fue extraordinaria en muchos sentidos. Una parte de la misma y de su educación, tuvo lugar en Cádiz.
En una visita guiada, organizada por la universidad de Sevilla, he podido visitar la iglesia de la Natividad en cuya cripta se encuentra el panteón a que me refiero. Para ocupar un lugar en el mismo no se exige que el fallecido sea sevillano, se pide que sea relevante y que haya tenido relación con la capital andaluza. “Fernán Caballero” cumplía sobradamente los requisitos.
Entre los ocupantes del mausoleo me llamó la atención el sepulcro conjunto de los hermanos Bécquer (Gustavo Adolfo y Valeriano) porque, a sus pies, había un buen número de papelitos con poemas y dibujos. Probablemente, sea una muestra de admiración por unos hermanos unidos hasta en la muerte.
A la izquierda de los Bécquer, una lápida muy sencilla nos recuerda a Cecilia Bölh  de Faber, su seudónimo “Fernán Caballero” y la fecha de su fallecimiento. Nuestro joven guía, nos comentó una leyenda según la cual un fantasma se pasea por la facultad de Bellas Artes, en la que se encuentra el panteón, y que se atribuye al espíritu de Cecilia. Se cree que deambula por la zona porque la escritora dejó dicho que quería ser enterrada en el cementerio de San Fernando. Esta cuestión, ha suscitado el interés de un programa de televisión que trata sobres estas cuestiones.
Dado que la obra más apreciada de Fernán Caballero es “La gaviota” quisiera pensar, dejándome llevar del espíritu romántico, que a lo mejor el espectro de Cecilia desearía reposar en un cementerio cercano al mar como el de Puerto Real o, en su caso, los de Chiclana y El Puerto de Santamaría localidades ambas muy vinculadas a su familia.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 20 de enero de 2019

128 Desidia


Si accedemos a Puerto Real procedentes de las facultades universitarias, nos encontraremos con una rotonda en la que puede leerse en letras de acero naval: “UERTO REAL”. No se trata de una falta de ortografía; es algo más grave, se trata de indolencia contra la que ya nos alertaba en el ya lejano 1916 el influyente gaditano Julio Moro Morgado que, en un artículo publicado el 13 de enero de 1916, se lamentaba del estado de conservación de la Cartuja de Jerez y; al mismo tiempo, de la lucha desplegada por diversos gaditanos contra: “la apatía de los de abajo y la indiferencia de los de arriba” para evitar el deterioro del monumento mencionado.
         Parece que no hemos mejorado mucho al respecto. En el caso que tratamos, la letra P ha desaparecido de la rotonda y, probablemente, duerme el sueño de los justos en un almacén municipal o, peor aún, adorna la parcela de algún puertorrealeño. El que manifiesta desidia en las cosas pequeñas también la mostrará en las importantes.
         Si siguen desapareciendo letras de la primera palabra, llegará el momento en que mi pueblo sólo se llame Real. En ese momento, las autoridades municipales intervendrán inmediatamente porque se trataría de un caso, inadmisible, de propaganda monárquica y el partido que gobierna el municipio ya ha declarado que la monarquía debe desaparecer porque ya toca. Se trata de un argumento político de gran brillantez que se ha completado con un alarde de generosidad: se agradecerá a la institución mencionada los servicios prestados.

Roque Gómez Jaén (Cádiz)

sábado, 12 de enero de 2019

127 hacer historia


Desde hace algún tiempo, la presidenta del Congreso Ana Pastor ha creído conveniente retirar del Diario de Sesiones las palabras golpistas y fascistas que nuestros representantes utilizan a diario para enriquecer el debate parlamentario; posteriormente, la presidenta Pastor precisó que su intención no era borrar esos términos de las actas del Pleno sino hacer constar, con una llamada a pie de página, que se trata de "palabras retiradas por la Presidencia". Afirmó igualmente, que se actuaba así porque se estaba haciendo historia.

Yo creo que las actas del Parlamento deben recoger con precisión todo lo que se expresa y que cada parlamentario sea responsable de lo que dice y, en su caso, se le aplique el reglamento de la Cámara o, de ser necesario, el Código Penal.

En ocasiones como estas, me acuerdo de lo acontecido en el Congreso de la II República en sesiones como las del día 4 de julio de 1934 en las que el tumulto entre diputados fue de tal calibre que primero se agredieron verbalmente, luego físicamente y, como colofón, un parlamentario sacó un revólver, lo amartilló e hizo ademán de disparar sobre un diputado sin llegar a hacerlo. En ese momento, el Sr. Alba, presidente del Congreso, abandonó la sala. Si lo sucedido no se recoge en las actas parlamentarias, no estamos haciendo historia de ninguna manera sino que, por el contrario, dicha función será asumida por los medios de comunicación.

El mismo día en el que algunos diputados se comportaban como bellacos, Marie Curie moría en París. Su vida ejemplar, contrasta con la de algunos de nuestros representantes de entonces y de ahora.

 
                                                  Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 6 de enero de 2019

126 Erre que erre




Con la expresión que titula esta carta nos referimos, generalmente, a personas insistentes, tercas u obcecadas. Paco Martínez Soria los retrató magníficamente en la película Don erre que erre. Generalmente, se trata de individuos poco apreciados por sus compañeros y, menos aún, por sus jefes porque, en su persistencia, en no pocas ocasiones, ponen al descubierto carencias e ineficiencias.
En esta carta quiero abandonar el carácter peyorativo de la expresión y referirme a personas muy tenaces que, tanto en el ámbito político como en el administrativo, acaban consiguiendo su propósito siempre ligado al interés general. En este ámbito, recuerdo al concejal del ayuntamiento de Puerto Real Antonio Moreno García que, en los primeros años de la Transición, alertó una y otra vez del riesgo que suponía el tránsito de vehículos con material inflamable por la carretera nacional a su paso por Puerto Real.
Con buen criterio, auguraba que de explotar uno de dichos vehículos volaría medio pueblo. Consiguió que el pleno municipal asumiera sus propuestas y que fueran elevadas al Ministerio de Obras Públicas. 
Con su actitud, obtuvo la respuesta de técnicos y políticos. El proyecto necesario estaba elaborado pero, como en tantas ocasiones, no había financiación. Ante la falta de respuesta, se solicitó audiencia al gobernador civil para exponerle detalladamente la situación. La solución tardó en llegar y la tragedia del camping de “Los Alfaques” (11.07.1978) con casi 250 fallecidos y 300 heridos graves, nos hizo ver que las propuestas de nuestro concejal no eran fruto del protagonismo ni de la frivolidad. La tragedia ya mencionada, tuvo su origen en la sobrecarga del camión-cisterna y, como consecuencia,  las empresas implicadas tuvieron que indemnizar a los afectados con más de 2.200 millones de pesetas.
Sólo me queda manifestar que la prevención salva vidas y, por ello, muestro mi agradecimiento a las personas que en esos años se empeñaron en reducir los riesgos para los  vecinos de Puerto Real.


Roque Gómez Jaén (Puerto Real)


125 Murillo: IV Centenario



Durante el año que agoniza, Sevilla ha honrado a uno de sus pintores más queridos con la exposición, que da nombre a esta carta. Inaugurada el pasado 29 de noviembre, finalizará el 17 de marzo de 2019.
La exposición consta de cincuenta y cinco obras de Murillo y se ubica en el marco espléndido del Museo de Bellas Artes de Sevilla.
Oí hablar de Murillo por primera vez cuando con seis años mi madre, en un viaje a Sevilla, me enseñó los jardines que llevan el nombre del pintor y, en esa misma época, sin saberlo, veía estampas, láminas, estuches… elaborados a partir de obras de Murillo. Ya me gustaban la imagen de El Buen Pastor, los angelotes retorcidos y sus vírgenes. Pasados los años, gracias a Dª. Elisa, mi profesora de Historia del Arte en el instituto Columela, me interesé por la materia y, pasados los años, sigo interesado en la misma.
Murillo fue muy apreciado por sus contemporáneos y en siglo XIX y, aunque el gusto por su obra decayó en el siglo XX, ahora parece que vuelve a valorarse.
El pintor no solo se interesa por cuestiones de tipo religioso, también pinta a los desfavorecidos. Lo que le diferencia de otros pintores es que cuando trata sobre situaciones miserables o dramáticas, lo hace con un estilo donde predominan la humanidad y el optimismo. Hay un cuadro en el museo ya nombrado titulado: San Francisco abrazando a Cristo en la Cruz, en el que Jesucristo desclava su brazo derecho del madero para rodear al santo que está renunciando al mundo terrenal. Es una escena tierna en un acto dramático pero Murillo la trata huyendo de cualquier manifestación de desgarro.
La exposición es muy interesante por la calidad de las obras y porque la mayoría de ellas están depositadas en museos extranjeros, fundaciones y colecciones particulares. Difícilmente tendremos otra ocasión para disfrutarlas todas juntas. Teniendo en cuenta las magníficas comunicaciones de Cádiz con Sevilla y la duración del viaje, me atrevo a recomendar la visita al evento cultural.
El acceso al Museo de Bellas Artes es gratuito y, para las personas interesadas en la obra de Murillo,  está a la venta en el mismo museo un excelente catálogo de la exposición a la que me refiero.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)