sábado, 29 de diciembre de 2018

124 Urracas y faisanes


         De un tiempo a esta parte, en Las Canteras de Puerto se nota la proliferación de urracas donde, no hace muchos años, no se percibían. Es muy abundante en la zona centro de España donde, con cierto descaro, se acercan a las personas. Me gusta su plumaje donde contrastan zonas de negro intenso con otras de blanco inmaculado. Su vuelo, aparentemente torpe cuando despega del suelo, es de gran belleza. Estas reflexiones, llegaron a mi mente al observar una urraca de buen porte en el parque ya nombrado de mi pueblo. Curiosamente, la urraca me trajo a la memoria como hace aproximadamente cuarenta años el doctor Segovia, hijo predilecto de Puerto Real, se ofreció al ayuntamiento para introducir faisanes en el pinar de Las Canteras y la corporación municipal aceptó.
         El proceso a seguir era el siguiente: 1º. Suelta limitada de  un nº determinado de faisanes para explorar las posibilidades de adaptación  y 2º. De tener éxito, soltar de 50 a 100 colleras hasta conseguir su adaptación completa.
         Según tengo entendido, se intentó por dos voces y la experiencia no cuajó. Ingenuamente, pensaba en los motivos por los que mientras las urracas han proliferado en la zona, no fue posible la introducción del faisán. La visión de gran número de plumas de tórtola turca en el parque a que me refiero, me sacó de dudas: Los faisanes, entre otros motivos, no poblarían Las Canteras porque su carne es demasiado exquisita.
         Al doctor Segovia no lo he conocido; sin embargo, estoy convencido de que amaba a su pueblo. Que no tuviera éxito en su intentona, no merma mi agradecimiento por su buena voluntad.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

123 Incongruencias


Hace unos días, en un accidente de ferrocarril en Barcelona, murió una persona y hubo algunos heridos. Dentro de la desgracia, se informaba que la ocupación del tren era pequeña y nadie iba de pie. De no ser así, las consecuencias hubieran sido más graves.
Pese  a los avances, notables, en la seguridad del transporte, se perciben incongruencias entre las previsiones del legislador y la práctica cotidiana.
 Desde hace años utilizo, casi exclusivamente, el transporte público y he podido comprobar, con satisfacción, que en los autobuses nuevos se exige el uso del cinturón al viajero que va sentado; sin embargo, el que está de pie no puede hacerlo. Dado que la ocupación del autobús permite, incluso en trayectos largos, la posibilidad de que un buen porcentaje de pasajeros vaya de pie, la conclusión es sencilla: en caso de un frenazo brusco a la velocidad permitida o de una colisión, el viajero que no lleva cinturón sufrirá graves daños. He ahí la incongruencia: Si se trata de proteger al viajero, deberemos hacerlo con todos los ocupantes.
En mi opinión, antes de introducir mejoras, se deben estudiar las consecuencias. Generalmente, las medidas a adoptar son aquellas que, desafortunadamente,  ponemos en marcha después de las tragedias. Es el caso de las adoptadas tras las ocurridas en “Los Alfaques” (1978) con casi 250 fallecidos,  y en  Ortuella (1980) donde fallecieron 51 personas la mayoría de ellas niños. Ambas catástrofes, provocaron cambios normativos tanto en el transporte de gas licuado por carretera como en la referida a los comedores escolares.
En mi vida laboral, he visto como muchos compañeros míos morían por accidentes laborales; de ahí mi interés por las medidas preventivas en cualquier ámbito de nuestra vida. Estoy convencido que la prevención salva vidas y, además, sale barata.
Es evidente que a todos nos gusta disfrutar de nuestros derechos fundamentales pero; para ello, se necesita, inexcusablemente, estar vivos.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

122 Solidaridad selectiva


         La semana pasada, paseando por la calle Columela, observé a una mujer que subida a una escalera borraba con dificultad una pintada en la puerta de un comercio. Sólo le quedaba por eliminar la palabra solidaridad. El hecho no es infrecuente y me marché del lugar, afianzando en mi pensamiento, la mala opinión que tengo de estos presuntos artistas.
         Más tarde leí en el Diario que el día anterior Cádiz vivió una jornada de vandalismo y violencia porque, al parecer, los resultados de las últimas elecciones andaluzas no gustaron a un sector de la población caracterizado por su pensamiento totalitario. Cometen el grave error de pensar que ellos tienen el monopolio de la violencia y, además, ignoraran que a cualquier movimiento revolucionario siempre se le opone otro contrarrevolucionario que, en definitiva, constituye una revolución de distinto signo. Ambos procesos son nocivos para nuestros intereses nacionales.
         Volviendo a la pintada, su autor apela a la solidaridad y, probablemente, sea una persona que se considera solidaria con muchas causas nobles. En mecánica, solidario se aplica a elementos unidos rígidamente lo que significa interdependencia; ordinariamente y, referido a las personas, la interdependencia indica comunidad de  intereses. Seguramente, el autor de la pintada que comento, pretendía mostrar su solidaridad con los trabajadores y cabe preguntarse: ¿también con la mujer que con gran esfuerzo trataba de limpiar la fachada del comercio donde se gana la vida?

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)

domingo, 9 de diciembre de 2018

121 Mi primer artículo


Julio Moro Morgado fue un gaditano ilustre y polifacético.  Nacido en Rota en 1861 y fallecido en Cádiz en 1933, siempre que podía manifestaba que se sentía fundamentalmente periodista. Por ello, cuando el Diario celebraba su primer cincuentenario en 1917 su aportación al número extraordinario que se denominó: Bodas de oro (1867-1917), se llamó precisamente: Mi primer artículo. En él, Moro recuerda que hacía más de treinta y cinco años, en su villa natal, contempló como la mar embravecida destruía un bergantín-goleta griego al naufragar en los acantilados roteños. Asistió a la muerte de varios marinos que se habían arrojado al mar y, además, pudo contemplar como un grumete que había trepado a un palo del buque, con la esperanza de salvarse, corrió la misma suerte.
Le impresionó tanto el suceso que escribió una carta al Diario. Moro continúa expresando: “Al día siguiente leí con la satisfacción que es fácil suponer, el primer artículo que con mi firma se ha publicado en la prensa, iniciándome tal éxito en mi profesión periodística”. Moro culmina el texto manifestando su: “gratitud al colega, que acogió con benévola complacencia las primeras letras de este modesto periodista”.
Hace más de cien años que Julio Moro publicó su artículo y lo que yo agradezco al periodista, es su humanidad al tratar sobre la muerte de unos pobres marinos a muy pocos metros de las playas roteñas.

Roque Gómez Jaén (Puerto Real)